19/06/2025
Antes de descubrir que estaba embarazada, se notó un afta en la lengua, pero no le dio importancia. La llaga comenzó a crecer a medida que lo hacía su vientre. Esperaban a Francesco quien, según todas las pruebas, venía absolutamente sano. Así comienza esta historia:
Chiara Corbella, nacida en Italia tuvo dos embarazos, una niña primero y un niño luego. Pero las ecografías de la primera muestran una grave malformación. A la niña, que se llamará con el nombre de Maria Grazia Letizia, le diagnostican una anencefalia. Chiara y Enrico deciden de seguir adelante con el embarazo y la pequeña, que nace el 10 de Junio de 2009, muere una media hora después.
Unos meses después Chiara está de nuevo embarazada. A este niño, que se llamará con el nombre de Davide Giovanni, le diagnostican una grave malformación visceral en la pelvis, con ausencia de los miembros inferiores. También él irá a morir poco después de nacer, el 24 de Junio de 2010.
Después de ambas experiencias, muchos les recomendaban abandonar la idea de tener hijos biológicos. Otros, que esperasen. Pero una vez más, no dejaron pasar mucho tiempo hasta que Chiara volvió a quedarse embarazada. Este niño es Francesco.
Una semana después de haber descubierto de estar embarazada, Chiara se da cuenta de una lesión sobre la lengua. Con la fundada sospecha de que se trate de un tumor, el 16 de Marzo de 2011 Chiara enfrenta, durante el embarazo, la primera de las dos fases de una intervención para extirpar la masa en la lengua.
Transcurrido un tiempo, Chiara no podía hablar ni tragar, y los dolores eran cada vez más intensos. En el hospital, pedía calmantes, pero, como estaba embarazada, no podían suministrarle nada que aliviara su dolor. Proponen al matrimonio anticipar el parto para que, así, Chiara pueda someterse cuanto antes a la quimioterapia y a la radioterapia. La idea era que naciese a los siete meses, pero se niegan. La madre lo tiene claro: no sometería a ningún riesgo a su hijo. Finalmente Francesco nació en la semana 37, el 30 de mayo de 2011.
Chiara comienza el tratamiento: cinco días de radioterapia a la semana y una sesión de quimioterapia cada veintiún días. Después de un duro verano, los exámenes parecen revelar una mejoría, pero, a finales de marzo de 2012, los peores temores se hacen realidad: hay metástasis en un pecho, el hígado, los pulmones y un ojo. Chiara permanece en el hospital recibiendo antibióticos y siendo sometida a nuevas pruebas. Era Pascua. Mientras tanto, Enrico (papá) permanece en casa cuidando de Francesco.
El 12 de junio comienza a agonizar, Chiara muere al mediodía del 13 de Junio de 2012, después haber saludado a todos, parientes y amigos, uno por uno. Después haber dicho a cada uno: “Te quiero”.