05/01/2026
Durante mucho tiempo creí que el mayor riesgo era poner plata.
Delegar, contratar, sumar herramientas o formarme me generaba una sola pregunta en la cabeza: ¿y si no sale bien?
Pero el verdadero costo no estaba ahí. Lo estaba pagando todos los meses sin darme cuenta.
Más horas de trabajo, ingresos irregulares, todo dependiendo de mí y la sensación de correr sin avanzar.
No era falta de ganas ni de capacidad: era falta de sistema.
El día que decidí ordenar el negocio, todo empezó a acomodarse distinto. Procesos claros, estructura, equipo y una forma de trabajar que no me consume por completo.
Si querés que te cuente cómo empezar a construir sin miedos, comentá “ESTRUCTURA” y te explico por dónde arrancar.