04/01/2022
Foto del famoso Palais Concert, en donde aparecen Abraham Valdelomar y José Carlos Mariátegui, entre otros bohemios literatos de la época. Junto a ellos se encuentra la exótica bailarina suizo-italiana Norka Rouskaya, que por aquellos días de 1917 llegó a Lima a ofrecer su espectáculo en el Teatro Municipal, donde interpretaría danzas sobre obras de renombre mundial.
El incidente que no pasó desapercibido fue que un día 5 de noviembre de 1917, la mujer junto con 4 amigos que no la dejaban dar un paso sola, ingresaron a la 1:00 de la mañana al Cementerio Presbítero Maestro, y encendiendo velas, como si de un ritual se tratara y con la silueta del San Cristóbal de testigo, dieron inicio al sonido de un violín, que entonando nada menos que "La Marcha Fúnebre" de Chopin, se usó de base para que la mujer dance frente al monumento que corona la tumba de Ramón Castilla, con una túnica de una transparencia blanquecina, y con movimientos que erizaban a los pocos espectadores de ese surreal instante, dando la impresión de ser un alma liberada de alguno de los mausoleos.
Mientras la danza duró, ella los deslumbró, al tiempo que el mismo José Carlos Mariátegui no quitaba los ojos de aquella desinhibida mujer.
El encargado del Cementerio, al percatarse de lo que pasaba, con un grito de protesta puso fin a aquel instante de locura (sobre todo por la locación y por la época).
La bailarina fue detenida en el hotel Maury, donde se hospedaba; mientras que los caballeros galantes que también participaron de aquella osada aventura, José Carlos Mariátegui, César Falcón, Juan Vargas Quintanilla y Luis Cáceres quién tocó el violín, serían llevados a la cárcel de Guadalupe, que existió donde hoy se erige el Palacio de Justicia.
Aunque fueron liberados todos después de un día, aquel acto fue de conocimiento público y sindicado como irrespetuoso y profano.
Estos señores, de haber podido aquella noche, quizás hubieran revivido la "Belle Époque" completa dentro del Cementerio.
Fuente: Página Perdida