13/07/2025
El jíbaro no es un disfraz de tarima 🇵🇷
En los años 40, el jíbaro puertorriqueño vivía con dolor y dignidad. Sin luz, sin agua potable, sin caminos, sin médicos. Lo poco que tenía, lo sacaba con sus manos del suelo. Vivía olvidado por el gobierno, explotado por los grandes intereses y mirando al cielo esperando que no lloviera demasiado o no se secara la tierra.
Ese jíbaro no era una postal bonita ni un símbolo de folklore. Era una persona real, con hambre, con callos en las manos y con una lucha diaria para sobrevivir.
Y sin embargo, hoy vemos cómo esa imagen del jíbaro se usa como si fuera una marca... para adornar conciertos millonarios, como si poner una bandera o un sombrero de paja en pantalla justificara letras llenas de vulgaridad, violencia y denigración.
A mí no me engañan con luces, ni con "patria" de cartón piedra.
El jíbaro no merece ser usado como escenografía para promover mensajes que nada tienen que ver con su realidad, su respeto ni sus valores. No es un objeto cultural que se puede colgar en una tarima mientras se canta de s**o, dr**as y poder.
Honrar al jíbaro es defender nuestra tierra, apoyar al campesino de hoy, educar con respeto, no disfrazar el entretenimiento con símbolos patrios para vender más boletos.
Al jíbaro se le respeta.
Y la cultura no se prostituye en nombre del arte. Una cosa es cultura y otra es adoctrinamiento utilizando la "cultura". Muchos de los que se visten de "jíbaro" no saben lo que es pasar hambre, sembrar para poder alimentar a su familia, ni trabajar bajo el sol desde el alba hasta que se pone. Apoyemos a nuestros jibaros de hoy día nuestros campesinos comprando los productos agrícolas de aquí.
— Wilfredo Díaz