20/12/2025
Hoy me pasó algo que me hizo pensar mucho sobre cómo cambiamos con el tiempo...
Estaba en mi cafetería favorita, ese lugar donde siempre vengo cuando necesito un momento para mí, y se me acercó una chica que parecía tener como 18 años. Me dijo que me había visto varias veces aquí y que siempre le había llamado la atención lo segura que me veía de mí misma.
Honestly, me quedé en shock. Porque hace apenas unos años, yo era esa chica de 18 que veía a otras mujeres y pensaba 'wow, ojalá algún día pueda tener esa confianza, esa presencia.'
Le conté un poco sobre mi proceso, sobre cómo la seguridad no es algo que llega de la noche a la mañana. Le dije que hubo épocas donde no me reconocía frente al espejo, donde doubteaba cada decisión que tomaba, donde pensaba que nunca iba a sentirme cómoda en mi propia piel.
Pero también le dije algo importante: que la confianza no es la ausencia de inseguridades, sino aprender a navegar con ellas. Es conocerte lo suficiente para saber qué te hace sentir bien, qué te aporta, qué mereces.
Nos quedamos hablando como una hora. Me contó sus sueños, sus miedos, y yo veía tanto de mi yo del pasado en ella. Al final me dio las gracias por tomarme el tiempo de escucharla.
Cuando se fue, me quedé pensando en lo bonito que es darse cuenta de que, sin proponértelo, puedes ser la representación de lo que alguien más aspira a ser. Y también en lo importante que es tendernos la mano entre mujeres, especialmente a las que vienen detrás de nosotras.
A veces no nos damos cuenta del impacto positivo que podemos tener en la vida de alguien más, simplemente siendo auténticas ✨
¿Ustedes han tenido conversaciones así con extraños que les cambiaron la perspectiva? ¿O han sido esa persona que admiraban de lejos?"