29/05/2026
La anemia afecta a casi el 40% de los embarazos a nivel mundial, y aunque gran parte es fisiológica debido a la expansión del volumen plasmático, la deficiencia de hierro es la causa patológica más frecuente, afectando a 1 de cada 5 embarazadas en los Estados Unidos. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y los CDC definen la anemia según el trimestre: hemoglobina < 11 g/dL en el primer y tercer trimestre, y < 10.5 g/dL en el segundo.
Tamizaje y diagnóstico:
Se recomienda realizar un hemograma completo en el primer trimestre y nuevamente entre las semanas 24 y 28 de gestación. Aunque el ACOG sugiere confirmar la deficiencia con estudios de hierro (como la ferritina), en la práctica es común el tratamiento presuntivo.
Necesidades de hierro:
Un embarazo requiere aproximadamente 1000 mg de hierro total para el aumento de la masa de eritrocitos y el desarrollo fetal y placentario. La prevalencia de la deficiencia aumenta del 7% en el primer trimestre al 39% en el tercero.
Tratamiento oral:
Es el estándar de primera línea por ser económico y seguro, pero hasta el 70% de las pacientes sufren efectos secundarios gastrointestinales, lo que reduce significativamente el cumplimiento del tratamiento.
Tratamiento intravenoso (IV):
Se prefiere para pacientes que no toleran el hierro oral, no responden a él o tienen deficiencia severa al final del embarazo. Las formulaciones modernas permiten completar la dosis de reposición en una sola visita, mejorando la adherencia.
Riesgos de la anemia no tratada:
Se asocia con un incremento en el riesgo de hemorragia posparto, transfusiones de sangre, cesáreas, bajo peso al nacer y deterioro del desarrollo neurológico del recién nacido debido a la importancia del hierro en la mielinización y formación de sinapsis.
Fuente:
Lewkowitz, A. K., & Tuuli, M. G. (2023). Identifying and treating iron deficiency anemia in pregnancy. Hematology. American Society of Hematology. Education Program, 2023(1), 474–481.
⚠️ Aviso: El contenido de esta publicación tiene fines educativos y está basado en una fuente, no pretende ser un consenso. No debe ser utilizada para autodiagnóstico ni automedicación. Si usted no es un profesional sanitario, consulte siempre con un médico, obstetra u otro personal calificado antes de tomar decisiones relacionadas con su salud.