09/10/2026
Durante años, Reactor 105.7 fue una de las estaciones más importantes para conocer rock y música alternativa en México. Para muchas bandas, aparecer en su programación significaba llegar a un público al que difícilmente podían alcanzar por otros medios. Precisamente por eso, cada vez que un músico cuestiona cómo se decidía qué sonaba en la estación, el tema genera conversación.
En días recientes, Juan Son habló sobre su experiencia y lanzó fuertes señalamientos contra quienes estuvieron al frente de Reactor. Entre otras cosas, mencionó a Marcelo Lara, exintegrante de Moderatto y antiguo gerente de la estación, a quien atribuyó una dinámica en la que ciertas personas podían decidir quién tenía espacio y quién no. También aseguró que bandas como Santa Sabina dejaron de recibir difusión debido a la postura política de Rita Guerrero.
Estas declaraciones se suman a algo que ya se había escuchado años atrás. Erik Canales, de Allison, criticó públicamente a Rulo, una de las figuras más identificadas con la programación de Reactor, y afirmó que existía favoritismo hacia determinados proyectos. Canales señalaba particularmente la poca apertura que, desde su perspectiva, había tenido el punk en la radio nacional y cuestionaba que algunos proyectos de amigos recibieran una exposición considerable.
En diciembre de 2004, unas semanas después del inicio de transmisiones de Reactor, La Jornada publicó una nota donde músicos denunciaban la marginación del rock mexicano en la emisora del IMER.
Fratta mencionó que los locutores utilizaban Reactor para beneficio personal, mientras que El Señor González también habló de cómo la estación de radio rechazaba al rock mexicano y del manejo que hacían con una estación pública como si fuera privada.
Quizá por eso este tema siempre dará de qué hablar. Reactor 105 fue importante para mucha gente, acompañó una etapa de sus vidas y ayudó a que descubrieran bandas y canciones que de otra manera quizá nunca habrían escuchado. Hoy la radio ya no tiene la fuerza ni la influencia que tuvo en aquellos años, pero vale la pena revisar qué papel desempeñó en la construcción de nuestros gustos musicales.
Al final, muchos tenemos canciones que conocimos gracias a Reactor y otras que nunca entendimos por qué sonaban tanto. La pregunta es cuánto de lo que escuchábamos respondía a una curaduría musical genuina o si respondían a meros intereses personales.