02/06/2026
🟡⚫ A 19 años del ascenso inolvidable: el Olimpo de Madelón
Un 2 de junio de 2007, el estadio Roberto Carminatti explotaba de alegría. Olimpo vencía 2-1 a Atlético Rafaela y sellaba su regreso a Primera División tras una campaña memorable.
Fue mucho más que un ascenso: fue la coronación de un equipo que dejó una huella imborrable en la historia aurinegra, quizás el mejor que se haya visto en los últimos 25 años.
Ese día, en un Carminatti colmado, los goles de Ismael Blanco y Martín Cabrera le pusieron el broche de oro a una temporada en la que Olimpo fue ampliamente superior a sus rivales.
Dirigido por Leonardo Madelón, el aurinegro ganó tanto el Torneo Apertura como el Clausura, consiguiendo el ascenso directo con una autoridad pocas veces vista en la categoría.
🔥 Los 11 que quedaron en la historia:
Marcos Gutiérrez; Leandro Fleitas, Matías Villavicencio, José Basanta, Cristian Tavio; Martín Cabrera, Martín Wagner, Rogelio Martínez, Federico García; Ismael Blanco y Silvio Carrario.
Luego ingresaron Mauro Olivi, Federico Mancinelli y Franco Quiroga.
📊 Números de una campaña histórica:
• 38 partidos: 23 ganados, 9 empatados y 6 perdidos.
• 68,4% de los puntos obtenidos.
• 65 goles a favor, el equipo más goleador del torneo.
• 31 goles en contra, el segundo menos vencido.
• 13 victorias en 18 partidos como local.
• Ismael Blanco fue el goleador del equipo y del campeonato con 30 tantos.
A Blanco lo siguieron Cabrera (12), Carrario (5), García (3), Fleitas (3) y Olivi (3). Además, el goleador disputó los 38 encuentros de la campaña, seguido por Cabrera y Gutiérrez (37) y Basanta (36).
Desde los doce pasos también hubo supremacía: Olimpo tuvo 7 penales a favor y convirtió 6, todos por intermedio de Ismael Blanco. El único fallado fue contenido por Bernacchia, de Chacarita, ante Silvio Carrario. En contra también sufrió 7 penales, aunque Marcos Gutiérrez se dio el lujo de atajarle uno a Pablo Vacaría, de Defensa y Justicia.
💬 Olimpo no solo ganaba: transmitía la sensación de que siempre encontraba la manera de hacerlo. Cuando empezaba perdiendo, lo daba vuelta. Cuando dominaba, no perdonaba. Y cuando había que sufrir, aparecían la jerarquía, la personalidad y el carácter.
Ese equipo fue mucho más que números. Fue identidad, sentido de pertenencia y una comunión perfecta con su gente. Fue la tranquilidad de ir al estadio sabiendo que algo grande podía pasar. Fue fútbol con convicción, compromiso y una hinchada que acompañó en cada paso.
🏆 19 años después, aquel Olimpo de Madelón sigue siendo una referencia obligada para cualquier hincha aurinegro. Un equipo que no solo consiguió un ascenso, sino que se ganó para siempre un lugar en la memoria de todos.