25/01/2020
Rosario Central 2-1 Huracán
En Huracán, DT que debuta no necesariamente gana. Pese a que por un rato estuvo arriba y, con poquito, merecía ir ganando el partido, en quince minutos se lo dieron vuelta con contundencia. Huracán no tuvo intenciones y el tiempo se le hizo escaso para reaccionar.
Con poco, Central era más que Huracán al inicio del partido. Aún sin dominar claramente, en pocos minutos desnudó los problemas defensivos que tenía el Globo en los laterales, que se convertían en espacios por el medio cuando los centrales trataban de ayudar en las bandas. El partido se emparejó con el correr de los minutos y se volvió bastante sucio en el medio, pero la mejoría de Huracán se vio recién después de la media hora de juego. En los minutos restantes el Globo logró responder a cada ofensiva de Central y tuvo más la iniciativa.
Poco a poco Huracán fue haciéndose del control del partido y, si bien el gol no se veía venir tan claramente, logró ponerse arriba. A los 16 minutos Briasco convirtió un golazo desde el costado del área y durante un cuarto de hora Huracán no se dejó amilanar por la búsqueda del empate del rival. Estuvo cerca de convertir el segundo con una gran habilitación de Gómez a Ojeda que, sin marca en el área, remató al cuerpo del arquero. A partir de ese momento, el partido comenzó a escaparse de las manos del Globo. A los 38 minutos, Silva se convirtió en contra el empate luego de que un cabezazo pegara en el travesaño y rebotara en su espalda. Huracán se resignó al empate, tratando de que los minutos que quedaban se jugaran lo menos posible. Pero el partido no terminó hasta que Rinaudo, a los 49 minutos, con mucho espacio y comodidad a unos metros del área de Huracán mandara un bombazo junto al palo que dejó sin nada que hacer a Silva.
Huracán estuvo muy lejos de tener unos primeros 75 minutos perfectos, pero lo perdió en el último cuarto de hora de partido. Hasta ese momento, Central no había tenido ni la destreza para aprovechar un mediocampo que poco hacía en el ataque y en la defensa, y cuando logró entrar al área le faltó puntería. La última línea de Huracán mejoró en la mitad del partido, aunque la vuelta de Merolla y Araujo ciertamente no fue la solución a todos los problemas, para volver a mostrar huecos claros en el final. La delantera fue la línea de la que menos se esperaba y, de todas formas, en una jugada del partido respondió. El gol de Briasco significó por un buen rato que, sin sobrarle nada, Huracán ganaba bien. La diferencia mínima se adivinaba peligrosa, y de todas formas se advirtieron intenciones de ir a buscar el segundo sobre todo a partir del Droopy Gómez y su facilidad para generar faltas cerca del área. Pero definiendo mal el gol que hubiese sentenciado el resultado, Ojeda le dio más vidas al rival y el Globo lo pagó carísimo. Luego del empate, Huracán se resignó al "puntito inteligente" que estuvo lejos de ser inteligente. En pocos minutos el juego del visitante se volvió claramente defensivo y ahí volvieron a evidenciarse los problemas en el fondo que permitieron el remate tan cómodo de Rinaudo para sellar la victoria.
El presente de ambos equipos anticipaba un partido difícil para Huracán, pero la derrota molesta más por esos veinte minutos en los que pudo mantenerse arriba. Se vieron intenciones de lograr algo diferente a lo que la primera mitad de la temporada le había dejado a Huracán, pero los viejos vicios y problemas afloraron y ayudaron a que Central le arrebatara los puntos.