02/06/2026
1 de junio de 1977
ES SECUESTRADO Y DESAPARECIDO EL POETA ROBERTO JORGE SANTORO
Nació en Buenos Aires, el 17 de abril de 1939. Poeta, periodista, editor, militante político, docente, pintor de brocha gorda, entre otros oficios.
Él mismo solía presentarse así: “Sangre grupo A, factor RH negativo, 34 años (en 1973), 12 horas diarias a la búsqueda castradora, inhumana, del sueldo que no alcanza. Dos empleos, escritor surrealista, es decir, realista del sur. Vivo en una pieza, hijo de obreros, tengo conciencia de clase. Rechazo ser tr****ti del sistema, esa podrida máquina social que hace que un hombre deje de ser un hombres, obligándolo a tener un despertador en el c**o, un infarto en el cuore, una boleta de Prode en la cabeza y un candado en la boca” (revista “Rescate”, octubre de 1973).
Fue fundador de la revista literaria “Barrilete” (1963), una de las más importantes de la época y de publicaciones como “Gente de Buenos Aires” y “Papeles de Buenos Aires”, donde publicaron diversos artistas populares.
Fue uno de los principales actores de la denominada “Generación del ‘60” en su vertiente de “Poesía comprometida”, Prolífico en su creación, entendía que los artistas debían juntarse para difundir un arte popular y socialmente comprometido. Por ello, no sólo se dedicó a editar sus obras sino a difundir la de muchísimos artistas populares.
Así, en 1963, luego de convocar a varios artistas, surgen los “Informes” (cuadernillos de pocas páginas, bajo precio y acceso masivo). Ellos son: “Informe sobre Lavorantes”, “Informe sobre Discépolo”, “Informe sobre el Desocupado”, “Informe sobre Santo Domingo” e “Informe sobre el país”.
Su primera incursión en la literatura la hizo con la revista “La Cosa” (1960), que él mismo escribía, editaba y luego salía a vender en la puerta de los cines.
En 1967, formó el grupo “Gente de Buenos Aires” integrado además por el poeta Luis Luchi, el pintor Pedro Gaeta, el músico Eduardo Rovira y el artista plástico y fotógrafo Juan Carlos Malieni, realizando un trabajo de difusión del arte en los barrios: recitales, exposiciones, lecturas, conferencias y publicaciones.
Dirigió también la Editorial Papeles de Buenos Aires, desde donde se editaron 37 carpetas con poemas e ilustraciones de distintos escritores.
El lenguaje de Santoro, en sus últimas publicaciones, refleja cada vez más el descontento por las postergaciones populares y la prepotencia del poder.
Como consecuencia, confeccionó poemas cortos, de humor sarcástico y negro, algunos surrealistas, otros de franca protesta contra diversas instituciones, incluida la iglesia, la policía y los militares.
Fue colaborador del diario “Crítica” y “La Protesta” y las revistas “Crisis”, “Cormorán y Delfín”, “La Hipotenusa”, “Vigilia”, “Tiempos Modernos” y otras publicaciones de nuestro país, Europa y Latinoamérica.
Publicó “Oficio desesperado” (Ed. Cuadernos del alfarero, Buenos Aires, 1962); “De tango y lo demás” (Fragmento) (Ed. Barrilete, Buenos Aires, 1962); “El último tranvía” (Plaqueta) (Ed. Barrilete, Buenos Aires, 1963); “Nacimiento en la tierra” (Ed. Cuadernos Australes, Buenos Aires, 1963); “Pedradas con mi Patria” (Ed. Barrilete, Buenos Aires, 1964); “De tango y lo demás” (Ed. Barrilete, Buenos Aires, 1964); “En pocas palabras” (plaqueta) (Ed. Hechas a mano, Buenos Aires, 1967); “Literatura de la pelota” (recopilación sobre el tema del fútbol) (Ed. Papeles de Buenos Aires, 1971); “A ras del suelo” (Ed. Papeles de Buenos Aires, 1971); “Desafío” (Ed. Gente de Buenos Aires, 1972; “Uno más uno humanidad” (Ed. Daed Weight, Buenos Aires, 1972); “En esta tierra lo que mata es la humedad” (tragedia musical representada en Buenos Aires, 1972); “En esta tierra” (canciones) (Música: Raúl Parentella, Canto: Kiko Fernándes, Music Hall, Buenos Aires 1972); “Poesía en general” (Ed. Papeles de Buenos Aires, 1973); “Cuatro Canciones y un vuelo” (Ed. Gente de Buenos Aires, 1973); “Las cosas claras” (anti-libros “La trenza loca”, Buenos Aires, 1973); “Lo que veo no lo creo” (canciones, música y canto: Jorge Cutello, Buenos Aires, 1974); “No negociable” (Ed. Papeles de Buenos Aires, 1975); “Veinticinco poemas negros sin filtro” (inédito, noviembre 1976).
Su poesía, ácida, sin concesión alguna, se tornó molesto testimonio para los dueños del poder:
“Himno”
Los presos políticos
indican claramente que no hay grito sagrado
que el ruido de rotas cadenas
golpea brutalmente sobre sus espaldas
y que los estafadores unidos del sur
han abierto su trono dignísimo
porque no quedan atisbos de libertad
para nosotros todos
que somos unos terribles pelotudos
y no los echamos a patadas
(No Negociable, 1975)
“Verbo irregular”
Yo amo
Tú escribes
Él sueña
Nosotros vivimos
Vosotros cantáis
Ellos matan
(No negociable, 1975)
A la fuerza de sus versos, sumó una inquebrantable militancia. Al silenciamiento y el boicot iniciales, siguió luego la desaparición: fue secuestrado por la dictadura militar el 1º de junio de 1977 de la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 25 Fray Luis Beltrán del barrio de Once (Capital Federal), donde trabajaba como subjefe de preceptores. Desde entonces, se carece de toda noticia sobre él.
Pero diversas organizaciones populares lo recuerdan:
El 14 de julio de 1996, se inauguró en el Barrio de Chacarita, donde siempre vivió, la Plazoleta Roberto Jorge Santoro.
El 28 de abril de 2000 un centro cultural barrial de Villa Ortúzar, pasó a llamarse “Centro Cultural Roberto Santoro”.
El 22 de junio de 2000 se le impuso su nombre a una biblioteca popular de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires.
También llevan su nombre el archivo de TEA (Taller Escuela Agencia), DEPORTEA (1997) y la biblioteca del Taller de Artes Plásticas “Expresión”. Además, en la Escuela Técnica Nº 25, existe una placa que lo recuerda como docente de la institución.
Sin embargo, aún falta saldar el silencio que pesa sobre su prolífica, genuina y sublime obra. También hay una deuda mayor que ya lleva 28 años de escandalosa impunidad: encontrar, juzgar y condenar a sus asesinos.
Publicado en Pensamiento Discepoleano