10/09/2026
Mantener una coherencia política inquebrantable a costa de sufrir el exilio, las listas negras y un silenciamiento forzado de casi dos décadas fue la mayor demostración de dignidad de nuestra música popular, Nelly Omar demostró que el talento artístico es inseparable del compromiso social con su pueblo.
Bautizada por los grandes de su tiempo como "La Gardel con polleras" y eternizada como "La voz dramática del tango", transformó la canción ciudadana y criolla al cantarle con la misma fibra a los dolores del arrabal y a las conquistas de la clase trabajadora.
Nacida en la provincia de Buenos Aires el 10 de septiembre de 1911, Nelly irrumpió en la década de 1930 con un fraseo inconfundible y una potencia vocal que conmovió a poetas como Homero Manzi, quien se inspiró en ella para componer el mítico tango Malena. Su carrera estuvo marcada a fuego por su profundo amor a las mayorías populares, convirtiéndose en una de las artistas más cercanas a Evita y cantando himnos históricos de la liturgia peronista como "La descamisada".
Tras el violento golpe de Estado de 1955, la dictadura de la Revolución Fusiladora le prohibió actuar en radios, teatros y sellos discográficos por motivos ideológicos, obligándola a un duro exilio. Nelly resistió el apagón oficial con la cabeza alta. Su regreso triunfal en las vísperas democráticas demostró que el lazo afectivo con su gente era indestructible, llenando estadios e interpretando sus clásicos criollos con una lucidez asombrosa hasta superar los cien años de vida.
Firme defensora de la soberanía cultural y de los derechos de los trabajadores de la cultura, nos enseñó que los cantores populares no se deben al bronce de las academias, sino a la consecuencia ética con las luchas de su tierra.
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