07/06/2026
Perú celebra este domingo una elección presidencial que puede redefinir el rumbo político del país. En una segunda vuelta marcada por la polarización, el candidato de izquierda Roberto Sánchez busca llegar al gobierno impulsado por dos factores clave: el histórico sentimiento antifujimorista y el apoyo de las regiones del sur andino.
Su rival es Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori. Como en elecciones anteriores, su candidatura volvió a movilizar a amplios sectores de la sociedad que rechazan el legado del fujimorismo, asociado por sus críticos a violaciones de derechos humanos, corrupción y prácticas autoritarias.
En Lima, el cierre de campaña de Sánchez reunió a militantes, jóvenes y votantes que ven en él la principal alternativa para impedir el regreso del fujimorismo al poder. El llamado antifujimorismo, considerado por analistas una de las corrientes políticas más persistentes del Perú contemporáneo, vuelve a desempeñar un papel decisivo en una elección que trasciende las fronteras partidarias.
Sin embargo, el respaldo a Sánchez no se explica únicamente por ese fenómeno. Su principal fortaleza electoral se encuentra en el sur andino, una región históricamente postergada donde las demandas por mayor representación política, descentralización y justicia social ocupan un lugar central. Departamentos como Puno, Cusco, Ayacucho, Apurímac y Huancavelica fueron algunos de los territorios donde obtuvo sus mejores resultados en la primera vuelta.
Especialistas sostienen que el voto de estas regiones expresa también el rechazo a un modelo político concentrado en Lima y distante de las necesidades de las provincias. En una de las zonas más empobrecidas del país, las demandas por desarrollo, reconocimiento territorial e inclusión marcaron el tono de la campaña.
Con una sociedad profundamente dividida, los peruanos llegan a las urnas para elegir entre dos proyectos antagónicos: el regreso del fujimorismo o la posibilidad de que la izquierda acceda al gobierno e inaugure un nuevo ciclo político en el país.
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