25/10/2024
**Querida Iglesia: Reflexiones sobre nuestro caminar espiritual**
Es fundamental que, en medio de nuestras ajetreadas vidas, encontremos momentos para detenernos y meditar sobre nuestro diario andar. La realidad de nuestro tiempo es que las exigencias del trabajo, la escuela y diversas responsabilidades nos absorben, dejándonos a menudo sin espacio para la reflexión espiritual. Este contexto nos lleva a un adormecimiento espiritual que se manifiesta de diversas maneras.
Cada día, somos testigos de cómo nuestra capacidad para orar se ve opacada por el cansancio. Nos encontramos frecuentemente luchando contra el sueño cada vez que intentamos elevar nuestras peticiones al Señor. Asimismo, la lectura de la Biblia, esa fuente inagotable de sabiduría y consuelo, se convierte en un esfuerzo que ni siquiera podemos sostener por mucho tiempo antes de que nuestros ojos se cierren, rendidos ante el sueño.
La asistencia a los cultos, espacios sagrados donde nos reunimos en comunión con nuestros hermanos y hermanas, también atraviesa un fenómeno similar. En lugar de experimentar renovación y fortaleza, muchos de nosotros nos sentimos atrapados por el sopor, como si la presencia de Dios no pudiera penetrar el velo de nuestras distracciones mundanas.
Sin embargo, es asombroso observar cómo aquellas horas que dedicamos a actividades como el uso del celular, la televisión o conversaciones con amigos no provocan el mismo agotamiento. En estas situaciones, nos encontramos llenos de energía, inmersos en el entretenimiento, sintiéndonos vivos y despiertos. Esta paradoja nos lleva a cuestionar nuestras prioridades espirituales y el valor que otorgamos a nuestra relación con Dios.
Querida Iglesia, es esencial que tomemos conciencia de este estado. No podemos permitir que el ruido del mundo ahogue la voz de nuestro Creador. Necesitamos un despertar espiritual que nos impulse a establecer momentos intencionales de oración, estudio bíblico y adoración. Tomémonos el tiempo necesario para nutrir nuestra alma y cultivar nuestra fe.
En este sentido, invito a cada uno de ustedes a reflexionar sobre sus rutinas diarias y a buscar un equilibrio que nos permita desconectarnos de las ocupaciones que nos rodean. Que cada uno de nosotros pueda encontrar la disposición necesaria para reencontrarse con Dios, reviviendo así nuestra pasión espiritual y renovando nuestro compromiso con la fe.
Atte. Pastor Hector Marques