06/02/2023
¿Otro abrazo de oso? ¿Exceso de confianza mezclado con falta de "timing" y ligera impunidad? ¿Eyaculación precoz? En estos días tomó difusión nacional la inauguración en nuestra ciudad de un local partidario de La Cámpora, que se referencia en el ex dictador venezolano Hugo Chávez. Vaya paradoja del destino, que en la cuna del padre de la democracia se venga a enquistar una suerte de célula chavista conmemorativa de la persona que, durante más de 10 años, consolidó alrededor de el, y únicamente en el, todo el poder de una república.
Porque el comandante Chávez Frías, al que los aliados políticos del intendente Javier Gastón tanto ensalzan, terminó sus días siendo un terrible dictador. El presidente de la Suprema Corte era el. Desde el despacho de Chávez se dictaban sentencias, se sembraban pruebas, se inventaban testigos. Colocaba a los jueces patriotas (incluso con prontuario criminal) y destituía y perseguía a magistrados y fiscales que lo contrariaban. Tenía el poder militar a sus pies junto al policial y a miles de seguidores armados a los que ordenaba apaciguar voluntades a tiros, ya fuera contra la iglesia, contra periodistas, contra empresarios, contra políticos. Pero además de ser el ejecutivo, era un poder legislativo de vacaciones permanente, dictando decretos, leyes, leyes orgánicas y códigos.
Vaya tragedia también la del primer intendente del regreso de la democracia aquí en Chascomús, la de tener a un hijo que firma comunicados en defensa de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (previo al juicio que la encontró culpable de defraudación al Estado), que reclama junto a otros intendentes del Frente de Todos la destitución de los jueces del máximo tribunal de nuestro país, que avanza con vetos sobre las atribuciones del deliberante local, que denuncia en fiscalía a pastores evangélicos que se oponen a la proliferación de droga en la ciudad, y que ahora se abraza a los ideales populistas y anti-democráticos más recalcitrantes del chavismo ortodoxo (mientras inaugura un monumento lumínico de Alfonsín y se saca fotos con Ricardito en España). Todo un cambalache.
Falta una eternidad para octubre, pero al mismo tiempo no falta nada. El año electoral suele ser un suspiro de tiempo para quienes lidian en estas arenas. Nadie se anima a declararse en campaña aún, pero todos sabemos que cualquier candidato que se precie de tal no mira el día a día si no en clave de comicios. Por eso, y pensando en lenguaje de campaña, la inauguración del local chavista en el Iporá, lo simbólico de que la radicación se diera en la ciudad natal de Raúl Alfonsín, y por eso también la trascendencia mediática nacional e internacional que el suceso cobró, nos llevan a pensar que estamos ante un nuevo cajón de Herminio.
Y aunque falta mucho para octubre, dificilmente Gastón y su gabinete puedan deshacerse del lastre político que La Cámpora, el “Cote” Rossi, el “Negro” Cano, el eterno “Petite” y toda la cofradía orbitante del ultra-kirchnerismo local se encargó de ponerles alrededor del cuello, cual prematura corona de difunto.