04/03/2021
“AGRICULTURA: CUANDO LA SUPERFICIE NO HACE LA DIFERENCIA”
Por R. Fabián Vrtal
25-2-2021
Argentina siempre fue un orgulloso productor de alimentos, líder de todos los principales cultivos
y hasta 2012 estaba, casi siempre, entre los 10 principales exportadores de productos agrícolas.
En ese ranking aparecen normalmente países con grandes superficies cultivables como EEUU,
Brasil, China, Canadá y los Países Europeos que combinan superficies cultivables no tan extensas
con esquemas de fuerte proteccionismo y subsidios sectoriales como son el caso de Alemania,
Francia y España. Desde hace unas décadas en esa tabla de principales exportadores aparece un
país donde la mayor parte del año hace frio, las superficies cultivables son escasas y carece del
sistema de subsidios de la Unión Europea: ese lugar es Países Bajos, popularmente conocido como
Holanda.
El resultado es impresionante, ya que no solo se ha convertido en uno de los principales
exportadores mundiales, sino que se ha transformado en el segundo exportador mundial por
debajo de EEUU y encima de Brasil un país 207 veces más grande en tamaño y una superficie
cultivable 148 veces superior.
Volviendo la mirada a nuestro país podemos repasar algunos datos comparativos: Argentina, el
último año que estuvo entre los 10 primeros exportadores, logró ventas por un valor de casi
u$s 43.000.000.000, mientras que Países Bajos más que duplicó esa cifra. Actualmente, a pesar
de que Argentina posee una superficie cultivable 33 veces mayor a la de ellos, los Países Bajos casi
triplican nuestras exportaciones.
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Hoy en día los principales cultivos argentinos son Soja: 56,5 MTn, Maíz: 51,5 MTn, Trigo: 19,0 MTn,
Girasol: 3,9 MTn, Cebada: 3,8 MTn, Sorgo: 2,5 Mtn, todos cultivos hechos en grandes superficies,
con gran cantidad de agroquímicos y dependiendo mucho del clima, por lo que la producción y las
exportaciones varían mucho según las condiciones meteorologías.
Estos productos siguen produciéndose en todo el mundo de esta manera, sencillamente porque el
coste beneficio de hacerlo así sigue siendo positivo. Es por esta razón que nuestro país continúa
ocupando un lugar preponderante entre los productores mundiales de estos cultivos.
La realidad es que, mediante la aplicación de nuevas tecnologías, en algunos años podríamos
perder las actuales ventajas comparativas de las que hoy gozamos.
Tal vez sirva mirar el caso de los Países Bajos para intentar entender las razones por las cuales han
logrado alcanzar el segundo puesto como exportadores de productos agrícolas. En primer lugar
han aprovechado al máximo el escaso territorio disponible con grandes inversiones en
instalaciones, tecnología y con un modelo productivo que prioriza un bajo nivel de uso de
agroquímicos.
Usan lugares cerrados con ambientes controlados en dónde proporcionan a cada planta los
nutrientes justos que necesitan, y si llegan a tener alguna plaga, en vez de agroquímicos,
introducen especies que la combaten de manera natural. Con este sistema productivo son capaces
de producir a gran escala productos como tomates, con temperaturas externas de 5 grados bajo
cero, con granizo e inclusive utilizando agua marina para el riego en algunos cultivos.
Uno podría pesar que este modo de producción podría más costoso al punto de hacerlo inviable,
pero sorprendentemente es exactamente lo contrario. Los precios tienden a ser inferiores
inclusive frente a los de Francia, a pesar de que ese país cuenta con mayor superficie cultivable y
fuertes subsidios. La razón es clara, se debe a que la aplicación de este modelo productivo genera
rindes muy superiores a los normales. Estos ejemplos lo demuestran:
Papá: en 1héctarea producen 50 toneladas, y en Argentina se producen 29 toneladas por hectárea
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Tomate: en Países Bajos es de 50 kg/m², la media de Europa es de 10 kg/m² y en Argentina solo 4,3
Zanahoria: en Argentina es de 20 toneladas por hectárea contra 60 que se producen en Países
Bajos
Holanda pudo haber sido el primero pero ya no es el único, país que avanza en ese sentido. Bélgica
está entre los 10 primeros países exportadores (por encima de Argentina), varios países Árabes
están comenzando a desarrollar cultivos en el desierto y Singapur procura alimentar al 30% de su
población para el 2030 con producción propia, con un pequeño gran detalle…. No tiene superficies
disponibles importantes para destinar a la agricultura tradicional.
Pensando desde el ámbito local podríamos proyectar que si un municipio como Almirante Brown
en Buenos Aires se desarrollara una política similar a Países Bajos, se podría producir alimentos
para todos sus habitantes (600.000) y tener un remanente vendible de un valor estimado de
300.000.000 millones de dólares utilizando el 35% de la superficie total de 129 km² (replicando el
porcentaje de la superficie utilizada en Países Bajos).
Argentina hoy cuenta con ventajas competitivas importantes con respecto a estos países al no
necesitar energía para mantener la temperatura, contando con agua en abundancia y grandes
extensiones de tierras disponibles. En las condiciones actuales nuestro país mantiene una posición
relevante en el mercado de exportación de productos agropecuarios, pero la situación puede
cambiar.
Si Argentina no empieza rápidamente a plantear políticas agropecuarias serias, de a poco iremos
perdiendo competitividad, inclusive frente a pequeños países. Por el momento no se produce soja
o trigo en forma masiva en ambientes controlados, pero si la tecnológica avanzara en ese sentido
nuestro actual modelo productivo podría quedar obsoleto dentro de algunos pocos años.
R. Fabián Vrtal