26/11/2025
Alertan por el aumento de casos de grooming vinculados a Roblox
La socióloga y periodista Fabiana Solano advirtió sobre los riesgos que presentan los entornos digitales, especialmente Roblox, la plataforma de videojuegos más popular entre menores. En este sentido, subrayó la necesidad de fortalecer los cuidados parentales y la responsabilidad colectiva frente al acoso digital.
Cada vez más niños y adolescentes crecen inmersos en entornos digitales que atraviesan su vida cotidiana desde edades tempranas. En esos espacios se construyen identidades, modos de consumo, vínculos y hasta lenguajes propios que muchas veces los adultos desconocen. Esa distancia genera vulnerabilidades y expone a los más chicos a riesgos como el acoso virtual.
En este marco, la socióloga y periodista Fabiana Solano, en diálogo con Radio UNNE mencionó que en la mañana de este lunes, Córdoba fue otra de las provincias que se sumó al bloqueo del juego “Roblox”. En la misma línea, la semana pasada el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires inhabilitó el acceso a dicha plataforma en todas las escuelas tras la denuncia de un presunto caso de acoso que involucró a estudiantes. Al mismo tiempo, Misiones trabaja en un protocolo de prevención. La medida se tomó luego de que las denuncias vinculadas al juego pasarán de 650 en 2019 a 24.000 en 2024.
QUÉ ES Y QUÉ HAY DETRÁS?
Para la especialista, catalogar a Roblox simplemente como un videojuego es un error, dado que el concepto de llamarlo como “juego” habilita la consideración de que es algo inofensivo. “Y, en realidad, la plataforma tiene la particularidad de ser un territorio digital, en el cual, cada usuario crea un personaje, habita diferentes submundos, crea un avatar y diseña determinadas experiencias para luego venderlas en una moneda virtual. Pero para ello, previamente tiene que generar un vínculo con otro usuario que desconoce”, expresó.
“Decir que es un juego lo limita. Yo diría que es una experiencia digital, un territorio donde se crean mundos, identidades y vínculos con otros jugadores, donde muchas veces no se tiene control efectivo sobre la edad del participante”, explicó.
“Decir que es un juego lo limita. Yo diría que es una experiencia digital, un territorio donde se crean mundos, identidades y vínculos con otros jugadores, donde muchas veces no se tiene control efectivo sobre la edad del participante”.
En este marco, la periodista advirtió que el que está detrás de la pantalla puede mentir fácilmente su edad. Y, es allí, donde el niño se encuentra en peligro al momento del juego, puesto que puede ser un adulto con intenciones de sacar provecho de una situación. “Roblox es un juego que debería ser para menores, pero se meten mayores de edad. Allí, el criterio, en relación con otros juegos, cambia”, señaló.
Por eso, remarcó que es necesario que las familias estén atentas a estos espacios digitales, que si bien se promocionan como juegos, pueden desembocar en una situación de vulnerabilidad para el niño. En este sentido, expresó que “Roblox se ha convertido en un territorio o un caldo de cultivo de acosadores y abusadores que tratan de sacar ventaja física o sexual de los menores que habitan estos espacios”.
“Para tirar un dato, en el mundo hay 320 millones de usuarios mensuales de Roblox, 118 millones de usuarios diarios y el 40% son menores de 13 años, quienes no tienen conciencia sobre los usos y las formas de habitar estos territorios digitales”, precisó.
La especialista identificó dos factores principales que potencian los peligros de Roblox: uno es el chat privado, que permite comunicaciones directas sin verificación de edad; y otro, la economía interna, donde los usuarios intercambian dinero virtual por bienes, servicios o favores dentro del juego.
Bajo este paraguas de prevención, puso como ejemplo un caso, donde se detuvo a un hombre de Río Negro, que le pidió fotos íntimas a un menor a cambio de transferencia de dinero llamado “Robux”, que es la moneda virtual que se utiliza en el juego para comprar artículos para el avatar, pases de juego y otras experiencias dentro de la plataforma.
“Los chicos, en su afán de pasar de nivel o acceder a otros espacios, terminan entablando relaciones con adultos que se aprovechan de su vulnerabilidad. Y aquellos que pasan por comportamientos adictivos, solamente por la posibilidad de pasar de nivel o acceder a otros espacios, terminan accediendo a las peticiones que les ofrecen desde el otro lado”, agregó la periodista.
“Los chicos, en su afán de pasar de nivel o acceder a otros espacios, terminan entablando relaciones con adultos que se aprovechan de su vulnerabilidad. Y aquellos que pasan por comportamientos adictivos, … terminan accediendo a las peticiones que les ofrecen desde el otro lado”.
“EL GROOMING NECESITA EL AISLAMIENTO DEL NIÑO”
Solano describió el modus operandi de quienes cometen grooming: “El victimario necesita el aislamiento del chico. Hablan en secreto, con frases como ‘no le cuentes a nadie, esto es nuestro. Se genera una ruptura con el grupo social”.
De acuerdo con la Ley N° 27.590, el grooming es un delito penal en Argentina con p***s de 6 meses a 4 años de prisión. No requiere contacto físico para configurarse: “Si se identifica un chat o conversación inapropiada entre un adulto y un menor, ya hay elementos para iniciar una causa judicial”, aclaró la socióloga.
EL DESAFÍO DE LAS FAMILIAS, EL TIEMPO Y LOS RIESGOS DE LA CULTURA DIGITAL
Uno de los mayores problemas, según Solano, es que los adultos suelen desconocer los entornos digitales en los que se mueven sus hijos. “Los padres tienden a dos reacciones extremas: la negación o la prohibición. Pero la salida no está en ninguno de esos polos, sino en la educación y el acompañamiento”, afirmó.
“Los padres tienden a dos reacciones extremas: la negación o la prohibición. Pero la salida no está en ninguno de esos polos, sino en la educación y el acompañamiento”.
En este marco, mencionó que los padres tienen una leve idea de que sus hijos están jugando y teniendo una experiencia digital con sus compañeros del colegio o algún vecino, cuando en realidad pueden estar detrás de adultos que tratan de establecer vínculos con un fin sexual. Es por ello, que recomendó prestar atención a estos espacios haciendo una analogía con el mundo externo. “Hoy los territorios digitales son tan reales como los físicos. Así como existen peligros en la calle, también los hay en la calle digital. No se trata de evitarla, sino de enseñar a transitar con cuidado”, señaló.
Frente a este escenario, la profesional propuso atender las emociones de los hijos y avanzar hacia una alfabetización digital, donde la comunidad toda ( escuela, familia, sociedad), pueda generar un diálogo con los niños y ofrecer una caja de herramientas para saber cómo actuar al momento de encontrarse ante una situación de riesgo. Es decir, que el niño pueda tener la confianza suficiente ante el padre para decir, “esto me incomoda”.
Solano destacó el rol de las instituciones educativas en la detección y prevención del grooming. “La escuela debe adaptarse a las nuevas tecnologías, no sólo como recurso pedagógico, sino también con herramientas para entender sus riesgos”, señaló.
En un contexto donde las políticas de cuidado —como la Educación Sexual Integral (ESI)— enfrentan dificultades, la especialista subrayó la responsabilidad institucional: “La escuela debe recoger el guante. Es el espacio donde pueden confluir las familias, los educadores y la comunidad para construir una cultura digital de cuidado”.
UN COMPROMISO COLECTIVO
Para Solano, enfrentar el grooming requiere un enfoque integral. “No basta con bloquear plataformas. Hay que conversar, no negar ni evadir el tema. La tarea es de la familia, la escuela y toda la comunidad”.
Con una mirada que combina el análisis sociológico y la perspectiva de derechos, la periodista concluyó: “Nuestros hijos no sólo miran pantallas: las habitan. Por eso, acompañarlos en ese mundo es una forma de cuidarlos también en el real”.
“Nuestros hijos no sólo miran pantallas: las habitan. Por eso, acompañarlos en ese mundo es una forma de cuidarlos también en el real”.