30/07/2026
El escritor Alejandro “Talo” Bovino Maciel nos compartió una reseña de la nouvelle "¿Quién...? Historia de un crimen" de Tito López, recientemente editada en nuestra colección Claroscuros de narrativa de ficción. Aquí se las dejamos 👇
Gracias Alejandro Bovino Maciel‼️
UN POLICIAL EN EL PAIUBRE
Tito López publicó recientemente, a través de la colección Claroscuros de Moglia Ediciones, una novela breve con un título enigmático ¿Quién…? Historia de un crimen.
Agrega en tapa una sentencia que suma esa cuota de misterio que alimenta la curiosidad humana: “Cuando todos callan, la pregunta persiste”.
En el ya lejano año 1967 la rectora del Instituto Manuel Belgrano de Mercedes, Corrientes, fue asesinada. María Helena Betancours se llamaba la víctima. Betancours mantenía, según el relato minucioso del autor, una vida pública exclusivamente formal como docente y directiva; y una vida privada cerrada a dos candados cerrados y con las llaves perdidas.
César Eduardo Tito López, nacido en Curuzú Cuatiá, es un autor mercedeño. Matillero público, escritor y gestor cultural mantiene activo junto a Juanchi Vallejos el Club de Lectura Itá Pucú, que funciona quincenalmente y con la precisión de un reloj suizo en la Biblioteca San Martín de Mercedes. Justamente en el prólogo del libro, escrito por Juanchi Vallejos, se plantea la línea que mantiene el argumento de engañoso carácter policial, de novela negra donde la duda reemplaza el clásico final de: el asesino fue el mayordomo. Juanchi Vallejos separa el concepto de enigma del otro parecido que es el secreto.
El enigma —nos dice Juanchi— puede ser descifrado y permitirnos su comprensión. El secreto, en cambio, es algo que ha sido sustraído, silenciado, alguien lo sabe, pero no lo dice.
Uno tiende a preguntarse ¿qué sentido tiene una novela policial que no revela la identidad del asesino? Es que, como dije, no es una novela policial, es una narración íntima de la sociedad mercedeña de los `60, de un regreso a la escena del crimen social para describir minuciosamente todo cuanto se sabe del antes, el durante y el después del crimen.
Antes de ser asesinada una persona vive —supongo y descarto que eso ya lo sabemos— y en los días previos al femicidio la empleada de María Helena le había advertido que una gitana vaticinó algo oscuro para alguien cercano, que no era un familiar, leyéndole le mano. La pobre Ramona creyó que con ese aviso María Helena levantaría las alarmas, mas Bentancours, profesora de matemáticas, creía más en los números —que son exactos— que en las palabras —que son ambiguas y falaces—. La noche fatal comenzó con una reunión de María Helena en el municipio, diez minutos antes de las veintidós horas emprendió la retirada. La siguió el subsecretario de cultura municipal para invitarla a tomar algo juntos en algún bar de la zona, hipnotizado por la belleza de María Helena. Ella declinó un poco a regañadientes ya que el funcionario le parecía que calzaba con sus gustos: alto, atractivo, varonil y elegante. Pero ella tenía una cita con alguien a las diez de la noche y no quería llegar tarde. Subió al auto imaginando si ese alguien ya estuviese esperándola en la casa, leyendo un libro en el living, o desnudo en su cama.
Es el último dato de la vida de Betancours. No sabemos quién era esa misteriosa cita, si estaba leyendo o desnudo, si cómo salió después de la casa del crimen. La vida de Betancuors se pierde en ese último rastro: la opción racional del alguien leyendo, o la sensual del alguien desnudo. Tito López nos detalla el encuadre, nos lleva al antes, cuando Betancours arriba a Mercedes, a su gran amiga y colega Josefina, a un noviazgo con Juan Antonio que terminó en Buenos Aires, a Carlos Duarte, a Juan Martín.
Cada personaje casi tiene el peso de la sospecha. Tito López rodea a María Helena de esa atmósfera cansina de las ciudades del interior correntino, pero la ve moviéndose desesperadamente como un insecto que se acerca peligrosamente a la luz de una alcuza que terminará quemándolo vivo.
Aparte del secreto que rodea a la muerte de la profesora, Tito López recoge del pasado esos rastros que nos llevan de regreso a la Mercedes de los `60, los movimientos, las costumbres, el modo de manejarse sin los recursos técnicos de los que disponemos en abundancia en nuestros días. Es una excelente entrada para los jóvenes que no vivieron y deseen recordar “hacia atrás”, y mucho más para quienes sí vivieron y deseen resucitarse a sí mismos en la Corrientes de los 60. El twist, los Gordini y Renault 4, los ventiladores, el polvo que todavía invadía las calles céntricas de Mercedes cuando los tramos asfaltados eran una cuadrícula minúscula.
El texto nos lee antes que lo leamos. Es un buen encuentro esta lectura del libro de Tito López.
ALEJANDRO BOVINO MACIEL
BUENOS AIRES, JULIO 2026