17/10/2025
Era miércoles y hacía calor. No un calor cualquiera: era ese que se pega a la piel, que huele a fábrica, a grasa, a esfuerzo. El 17 de octubre de 1945 Buenos Aires amaneció distinta, aunque nadie pudiera explicarlo todavía. Algo iba a pasar. Algo que no estaba en los diarios ni en los discursos, sino en el rumor que bajaba por los talleres, las usinas, los astilleros, las curtiembres y las metalúrgicas del sur. Pero antes de esa jornada, hubo días de tensión, maniobras políticas y traiciones.
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