26/03/2021
Las personas siempre toman decisiones dice Marty Byrde en Ozark ¿Cuántas veces somos conscientes de esa realidad?¿Cuántas veces nos auto convencemos que solamente hacemos lo que hay que hacer? Parece que no hay decisión que es otra cosa lo que origina el movimiento.
El sistema educativo en su centralidad parece tener siempre un destino prefijado, mecanicista. Si esta pieza no va, muevo esta otra, necesariamente. No hay grandes quitas ni tampoco incorporaciones. Lo bueno y lo malo ocurre más allá de las decisiones... Acompañamos lo que hay.
Muchas de las figuras y metáforas que utilizamos para ilustrar nuestro quehacer se entienden porque el destino está escrito.
Esto no se puede.
Eso ya se hizo y no funcionó.
No, no podés hacer eso.
Pero detrás de esas máscaras todes tomamos decisiones.
Muchas son decisiones en retirada. Dejar hacer. No inmolarse por una causa que no lo justifica. Seguir la corriente.
Siempre fue así ¿por qué deberíamos cambiarlo? o mejor, transformarlo. Aplastarlo y decidir si por fin nos deshacemos de esto.
No podemos esperar resultados distintos si seguimos haciendo las mismas cosas. ¿esperamos resultados distintos? o en realidad esperamos lo mismo y por eso repetimos.
El actual empecinamiento con recuperar la presencialidad se inscribe en esa lógica. Y no está exenta de eso que llamamos la normalidad, (dicho con una mueca de desprecio siempre, porque no hay que perder la pátina crítica).
Lejos de pensar en la oportunidad para crear otras formas u otros movimientos, somos capaces de mentir la geometría para meter 20 estudiantes en lugar de 12 en un aula con las ventanas cerradas en nombre de lo que debe ser.
La pandemia puso en evidencia nuestras miserias más profundas y las desigualdades invisibilizadas. También empoderó a los mezquinos, a los controladores, a aquelles que viven de hacernos creer que no hay personas tomando decisiones sino un devenir que nos trasciende. Sujetos oscuros medran con esta realidad y pretenden que los sigamos, obedientes.