04/09/2026
La señora que trabajaba en mi casa me renunció porque no quise aumentarle el sueldo. Yo creo que la gente ya no quiere trabajar. Ella llevaba casi tres años conmigo y siempre le había pagado puntualmente. Cuando empezó, en la casa vivíamos solamente mi esposo y yo. Hace dos meses mi hija tuvo que venirse con su marido y sus dos hijos mientras terminan de organizar unas cosas, así que ahora somos seis personas. La semana pasada la señora me dijo que quería hablar conmigo porque desde que llegaron ellos tenía mucho más trabajo: más baños que limpiar a profundidad, más ropa para organizar, más platos, los niños ensucian los pisos y las habitaciones se ocupan todos los días. Me pidió que le aumentara el sueldo mientras mi hija y su familia estuvieran viviendo aquí.
Yo le dije que no entendía por qué tenía que pagarle más si su horario seguía siendo exactamente el mismo. Ella viene los mismos días y entra y sale a la misma hora. Me respondió que una cosa era limpiar una casa donde vivían dos adultos y otra muy diferente una donde ahora viven seis personas, especialmente con dos niños. Hasta me dijo que antes había días en que terminaba temprano y podía adelantar otras cosas, mientras que ahora muchas veces no alcanza a dejar todo como yo quiero. Yo le dije que precisamente para eso se le paga, para limpiar lo que esté sucio. Si un día hay diez platos y otro día hay treinta, no voy a sentarme a contar platos para calcular cuánto tengo que pagarle.
Al día siguiente llegó y me dijo que había pensado las cosas y que prefería no seguir trabajando conmigo. Le pregunté si realmente iba a dejar un trabajo estable solamente porque no le aumenté el sueldo y me respondió que había conseguido una casa donde le pagarían prácticamente lo mismo por atender a dos personas y que no tenía sentido hacer el trabajo de seis por el mismo dinero. Yo le dije: “Bueno, si esa es tu decisión, no puedo obligarte”. Ni siquiera discutí. Me pidió que le pagara lo que tenía pendiente, hicimos cuentas y se fue. Después mi hija me dijo que de pronto la señora sí tenía algo de razón porque desde que ellos llegaron la casa se ensucia muchísimo más y hasta ella había notado que la señora terminaba agotada. Le respondí que no empezara también, porque nadie le había aumentado las horas de trabajo.
Ya puse el aviso para conseguir otra persona y seguramente esta semana aparece alguien que sí necesite el empleo. Mi esposo dice que tenga cuidado porque probablemente cualquiera me va a cobrar más cuando le diga que actualmente vivimos seis personas, pero tampoco entiendo esa costumbre de querer cobrar por cada cosa adicional. Es una casa, no un hotel. Además, mis nietos van al colegio buena parte del día y mi yerno trabaja. La señora tenía un sueldo seguro, nunca le quedé debiendo y siempre la traté bien. Si prefirió renunciar porque ahora hay un poco más de oficio, perfecto. Después dicen que no hay trabajo, pero cuando lo tienen también quieren decidir cuánto trabajo están dispuestos a hacer.
Historia anónima de una seguidora
Jarhat Pacheco