15/08/2026
Turquía da Luz verde para nuevas investigaciones en el supuesto sitio del Arca de Noé
En 1959, el capitán del ejército turco İlhan Durupınar realizaba un reconocimiento aéreo de la región cercana al Monte Ararat cuando notó algo extraño en las fotografías. Una formación en el suelo, con forma de barco, llamó su atención. Esta curiosa estructura se encontraba en una región ya vinculada desde tiempos muy antiguos con la historia del diluvio bíblico, lo que despertó la curiosidad y el interés de mucha gente.
En las imágenes se observa la formación aún considerada geológica (superior y centro izquierda), la piedra de ancla (mencionadas en mitos como el de Gilgamesh según los investigadores). En la imágenes inferiores se ven los escaneos realizados por el equipo de Noah's Ark Scans realizados hasta ahora, donde los investigadores aseguran se ve:
Una especie de corredor o túnel longitudinal central, aproximadamente a 4–5 metros bajo la superficie.
Ese supuesto corredor desembocaría en un espacio mucho mayor, aproximadamente rectangular, que Jones denomina informalmente “atrium”. Según él, esa anomalía se prolongaría hasta cerca de 12–13 metros de profundidad.
También habría otro corredor lateral, situado hacia el interior de uno de los bordes de la formación, aparentemente conectado con la zona central.
Por debajo aparecen líneas paralelas y ángulos cercanos a 90°. Jones dice que visualmente podrían corresponder a paredes, vigas, divisiones o habitaciones.
En una zona del extremo redondeado, aproximadamente a 7 metros de profundidad, un arqueólogo/geofísico que analizó los datos identificó una serie de ángulos rectos con continuidad vertical.
Ahora el equipo de Andrew Jones Noah's Ark Scans consiguió finalmente una autorización oficial del gobierno turco para realizar una nueva fase de investigación en Durupınar. Aunque todavía no tienen autorización para hacer una excavación arqueológica abierta.
Pero Lo interesante es qué les permiten hacer nuevos levantamientos de alta resolución, GPR (radar de penetración terrestre), ERT (tomografía de resistividad eléctrica), LiDAR y, especialmente, perforaciones para extraer testigos del subsuelo. Estas últimas son importantes porque ya implican penetrar físicamente la formación, aunque mediante agujeros pequeños de aproximadamente 8–15 cm de diámetro, no mediante grandes trincheras arqueológicas.