07/09/2026
Durante años le di y le di a mi cuerpo. Estrés, trabajo, preocupaciones, días sin parar… hasta que un día mi cuerpo empezó a hablar.
La dermatitis apareció y, según me dijeron, probablemente iba a acompañarme siempre. Se convirtió casi en un indicador de cómo estaba: cuando aparecía, yo sabía que algo no estaba bien.
Actualmente hace un tiempo que no aparece.
Y quizás sea una de esas pequeñas señales de que estoy teniendo buenos días. Que estoy viviendo distinto. Que, después de tanto tiempo, aprendí a escucharme un poco más.
Viajar es bueno y yo puedo notar hasta en mi piel que algo cambió.