11/05/2026
El joven mapuche que dejó una huella imborrable en la Argentina hoy 11 de mayo recordatorio de su fallecimiento.
Ceferino Namuncurá continúa siendo una de las figuras más emblemáticas de la historia religiosa y cultural argentina. Nacido el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, Río Negro, hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá, su vida estuvo marcada por la humildad, la fe y el deseo de ayudar a su pueblo.
Desde muy pequeño mostró gran interés por el estudio y la religión. Gracias al apoyo de distintas autoridades y sacerdotes salesianos, ingresó al Colegio Pío IX de Buenos Aires, donde rápidamente se destacó por su disciplina, compañerismo y vocación de servicio. Quienes compartieron su formación aseguraban que era un joven respetuoso, inteligente y de profundas convicciones.
Con el paso de los años, Ceferino sintió el llamado religioso y comenzó su preparación eclesiástica. En 1904 viajó a Italia para continuar sus estudios, donde tuvo la oportunidad de conocer importantes figuras de la Iglesia y recorrer ciudades históricas. Durante su estadía en Europa, llamó la atención por su educación y serenidad, dejando una imagen muy positiva entre quienes lo conocieron.
Sin embargo, su delicado estado de salud comenzó a deteriorarse debido a la tuberculosis. A pesar de los tratamientos médicos recibidos, falleció el 11 de mayo de 1905 en Roma, a los 18 años. Su muerte generó una profunda conmoción entre la comunidad salesiana y quienes veían en él un símbolo de esperanza para los pueblos originarios y la juventud argentina.
Con el correr del tiempo, su figura fue creciendo en reconocimiento popular y religioso. En 2007, Ceferino Namuncurá fue proclamado beato por la Iglesia Católica, convirtiéndose en el primer beato indígena argentino. Su historia es recordada como un ejemplo de fe, esfuerzo, humildad y superación.
Actualmente, miles de fieles y visitantes llegan cada año a Chimpay para homenajearlo y mantener viva la memoria de quien se transformó en un símbolo espiritual y cultural de la Argentina.