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11/11/2025

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31 de Octubre Día de la Reforma Protestante¿Qué fue Reforma protestante?La Reforma Protestante fue una revuelta teológic...
31/10/2025

31 de Octubre
Día de la Reforma Protestante

¿Qué fue Reforma protestante?

La Reforma Protestante fue una revuelta teológica ampliamente extendida en Europa contra los abusos y el control totalitario de la Iglesia Católica Romana. Reformadores como Martín Lutero en Alemania, Ulrico Zwinglio en Suiza y Juan Calvino en Francia protestaron contra diversas prácticas antibíblicas de la Iglesia católica y promovieron un retorno a la sana doctrina bíblica. En general, se considera que el acontecimiento que precipitó la Reforma protestante fue la publicación de las Noventa y cinco tesis de Lutero en la puerta de la iglesia de Wittenberg el 31 de octubre de 1517.

Como trasfondo de la historia del protestantismo y la Reforma, es importante comprender la pretensión católica de la sucesión apostólica. Esta doctrina dice que la línea de los papas católicos romanos se extiende a través de los siglos desde el apóstol Pedro hasta quienquiera que sea el papa actual. Esta ininterrumpida cadena de autoridad hace de la Iglesia Católica Romana la única iglesia verdadera y le da al papa preeminencia sobre todas las iglesias del mundo.

A causa de su creencia en la sucesión apostólica y la infalibilidad del Papa (cuando habla ex cathedra), los católicos consideran la enseñanza y la tradición de la Iglesia al mismo nivel que las propias Escrituras. Esta es una de las principales diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue uno de los temas fundamentales que condujeron a la Reforma protestante.

Incluso antes de la Reforma Protestante, existieron grupos de resistencia a algunas de las prácticas antibíblicas de la Iglesia Católica Romana, aunque eran relativamente pequeños y aislados. Los lolardos, los valdenses y los petrobrusianos se opusieron a ciertas doctrinas católicas. Antes de que Lutero tomara un ma****lo y se dirigiera a la Iglesia de la Capilla, hubo hombres que defendieron la reforma y el verdadero Evangelio. Entre ellos estaban John Wycliffe, un teólogo inglés y profesor de Oxford que fue condenado como hereje en 1415; Jan Hus, un sacerdote de Bohemia que fue quemado en la hoguera en 1415 por su oposición a la Iglesia de Roma; y Girolamo Savonarola, un fraile italiano que fue ahorcado y quemado en 1498.

La oposición a las falsas enseñanzas de la Iglesia Católica Romana alcanzó su punto más crítico en el siglo XVI, cuando Lutero, un monje católico romano, desafió la autoridad del Papa y, en particular, la venta de indulgencias. En vez de escuchar el llamado a la reforma, la Iglesia Católica Romana se atrincheró y trató de silenciar a los reformadores. Con el tiempo, a partir de la Reforma surgieron nuevas iglesias, que formaron cuatro grandes divisiones del protestantismo: Los seguidores de Lutero fundaron la Iglesia Luterana, los seguidores de Calvino fundaron la Iglesia Reformada, los seguidores de John Knox fundaron la Iglesia Presbiteriana en Escocia (con doctrina calvinista) y, posteriormente, los reformadores de Inglaterra fundaron la Iglesia Anglicana.

En el centro de la Reforma protestante había cuatro preguntas básicas: ¿Cómo es que una persona se salva? ¿Dónde está la autoridad religiosa? ¿Qué es la Iglesia? ¿Cuál es el fundamento de la vida cristiana? Para responder a estas preguntas, los reformadores protestantes desarrollaron lo que se conocería como las "Cinco Solas" (sola en latín). Estos cinco puntos esenciales de la doctrina bíblica separan claramente al protestantismo del catolicismo romano. Los reformadores rechazaron las peticiones de que se retractaran de estas doctrinas, incluso hasta la muerte.
Las cinco doctrinas esenciales de la Reforma Protestante son las siguientes:

1 - Sola Scriptura, "Sólo la Escritura". Sólo la Biblia es la única autoridad para todos los aspectos de la fe y la práctica. La Escritura y sólo la Escritura es el estándar por el cual se deben medir todas las enseñanzas y tradiciones de la iglesia. Como Martín Lutero declaró tan elocuentemente cuando se le pidió que se retractara de sus enseñanzas, "A menos que esté convencido por la Escritura y la razón -no acepto la autoridad de los papas y concilios, porque se han contradicho entre sí- mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. No puedo y no me retractaré de nada, porque ir contra la conciencia no es ni correcto ni seguro. Que Dios me ayude. Amén".

2 - Sola Gratia, "Salvación sólo por gracia". La salvación es una prueba del favor inmerecido de Dios; somos rescatados de la ira de Dios sólo por Su gracia, no por ninguna obra que hagamos. La bendición de Dios en Cristo es la única causa eficiente de la salvación. Esta gracia es la obra sobrenatural del Espíritu Santo que nos lleva a Cristo liberándonos de nuestra esclavitud al pecado y levantándonos de la muerte espiritual a la vida espiritual.

3 - Sola Fide, "Salvación por la sola fe". Somos justificados sólo por la fe en Cristo, no por las obras de la Ley. Es por la fe en Cristo que recibimos Su justicia como la única satisfacción posible de la norma perfecta de Dios.

4 - Solus Christus, "Sólo en Cristo". La salvación se encuentra sólo en Jesucristo; nadie ni nada más puede salvar. La muerte sustitutiva de Jesús en la cruz es suficiente para nuestra justificación y reconciliación con Dios Padre. Si no se declara la redención de Cristo y si no se insta a la fe en Su resurrección, no se ha predicado el Evangelio.

5 - Soli Deo Gloria, "Sólo para la gloria de Dios". La salvación es de Dios y Él la ha realizado sólo para Su gloria. Como cristianos debemos siempre magnificarlo y vivir nuestras vidas en Su presencia, bajo Su autoridad y para Su gloria.

Estas cinco importantes doctrinas son la razón de la Reforma Protestante. Están en el centro del llamamiento de los Reformadores para que la Iglesia vuelva a la enseñanza bíblica. Las Cinco Solas son tan importantes hoy en día para evaluar una iglesia y sus enseñanzas como lo fueron en el siglo XVI.

28/10/2025

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”, 2 Corintios 3:18

29/09/2025

Cristo vino para servir.

25/09/2025
15/09/2025

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los mu***os en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”, 1 Timoteo 4:1-2

Avergonzados de Jesúsby John MacArthurNo estoy seguro de si usted ha notado, como yo, lo difícil que es para los creyent...
13/09/2025

Avergonzados de Jesús

by John MacArthur

No estoy seguro de si usted ha notado, como yo, lo difícil que es para los creyentes en televisión o ante el público decir el nombre Jesús.
Incluso líderes evangélicos bien conocidos evitan ese nombre al hablarle a un público numeroso, y evitan mencionar “cruz”, “pecado”, “infierno” y otros términos fundamentales de la fe.
Hablan mucho de la fe de una manera general y poco comprometedora, pero esquivan cualquier afirmación que les exija adoptar una posición.

En los días que siguieron al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, muchos estadounidenses instintivamente buscaron valor y solaz en Cristo. Pero incluso en ese entonces, en un servicio en la Catedral Nacional de Washington, D.C, que se transmitió en vivo a todo el mundo, un ministro cristiano elevó una oración en el nombre de Jesús, pero “respetando a todas las religiones”. ¿A todas las religiones? ¿A los druidas? ¿A los que adoran a los gatos? ¿A las brujas? Un ministro cristiano de una iglesia cristiana no debe sentirse obligado a condicionar ni a pedir disculpas por orar al único Salvador verdadero.

Pablo dio una afirmación impresionante en Romanos 1:16-17:

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

¿Por qué dijo Pablo: “No me avergüenzo del evangelio?” ¿Quién se va a avergonzar de noticias buenas como estas? Si alguien encuentra la cura para el SIDA, ¿lo abrumaría la vergüenza como para no proclamarla? Si alguien descubriera una cura para el cáncer, ¿sentiría tan terrible vergüenza como para no poder abrir la boca? ¿Por qué es tan difícil mencionar la cruz?

Aunque el mensaje de salvación que Pablo proclamaba era el mensaje más maravilloso e importante de la historia, el público y las autoridades lo habían tratado de manera humillante por predicarlo vez tras vez. Ya por aquel entonces en su ministerio, lo habían apresado en Filipos (Hechos 16:23-24), lo habían obligado a salir corriendo de Tesalónica (Hechos 17:10), lo habían hecho escabullirse de Berea (Hechos 17:14), se habían reído de él en Atenas (Hechos 17:32), lo habían tildado de loco en Corinto (1 Corintios 1:18, 23) y lo habían apedreado en Galacia (Hechos 14:19). Tenía muchas razones para avergonzarse, pero su entusiasmo por el evangelio no disminuía. Jamás, ni por un momento, consideró diluirlo para hacerlo más atractivo al público.

En algún momento u otro de nuestra vida como creyentes, todos hemos sentido vergüenza y hemos mantenido nuestra boca cerrada cuando debimos haberla abierto. O, llegada la oportunidad, nos hemos escondido detrás de algún mensaje inocuo tipo “Jesús te ama y quiere que seas feliz”. Si usted nunca se ha sentido avergonzado por proclamar el evangelio, probablemente nunca lo ha proclamado claramente, en su totalidad, tal como Jesús lo proclamó.

¿Por qué no puede el creyente ejecutivo de negocios testificar ante su junta administrativa?
¿Por qué el catedrático universitario creyente no puede pararse ante la facultad entera y proclamar el evangelio?
Todos queremos que nos acepten, y sabemos, como Pablo lo descubrió tantas veces, que tenemos un mensaje que el mundo rechazará; y que mientras más nos aferremos a ese mensaje, más hostil se volverá el mundo. Así es como empezamos a sentir vergüenza. Pablo superó eso por la gracia de Dios y el poder del Espíritu, y dijo: “No me avergüenzo”. Es un ejemplo contundente para nosotros, porque sabemos el precio de la fidelidad a la verdad: el rechazo del público, la cárcel y, al final, la ejecución.

La naturaleza humana en realidad no ha cambiado gran cosa en toda la historia; la vergüenza y el honor eran asuntos muy serios en el mundo antiguo, tal como lo son hoy. Allá por el siglo IX antes de Cristo, el poeta épico Homero escribió: “El bien principal era que hablaran bien de uno, y el mal mayor, que hablaran mal de uno en la sociedad”. En el siglo I de nuestra era, el apóstol Pablo ministraba en una cultura sensible a la vergüenza, que buscaba el honor, y sin sentir vergüenza alguna, predicaba un mensaje ofensivo respecto de una persona a quien habían avergonzado en público. Era un mensaje muy hiriente. Era escandaloso. Era necio. Era insensato. Era anacrónico.

Sin embargo, como dice 1 Corintios 1:21, “agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”.
Era este escandaloso, hiriente, necio, ridículo, extraño, absurdo mensaje de la cruz el que Dios usaba para salvar a los que creen. Las autoridades romanas ejecutaron a su Hijo, el Señor del mundo, por un método reservado solo para las heces de la sociedad; sus seguidores tendrían que ser lo suficientemente fieles como para arriesgarse a sufrir el mismo fin vergonzoso.

(Adaptado de Difícil de Creer)

https://www.gracia.org/library/blog/GAV-B232407

13/09/2025
09/09/2025

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