18/10/2025
🕊️ El Doctor del Pueblo — A 12 años de su partida
El Dr. Pedro Francisco “Pity” González no necesitó un consultorio de lujo ni horarios estrictos. Su vocación iba más allá del reloj y del dinero. Con su maletín negro y una sonrisa alegre y sincera, recorría las calles en bicicleta para atender a quien lo necesitara. No preguntaba si podían pagar, preguntaba qué les dolía. Fue médico, consejero y amigo de los más humildes, y su recuerdo sigue curando el alma de un pueblo que no olvida a su verdadero doctor.
La historia de un hombre que hizo de la medicina una vocación de servicio
Su generosidad, capacidad y entrega lo convirtieron en una figura inolvidable, conocida por todos como “el médico del pueblo”.
Nacido en Paraguay, se graduó en la Universidad Nacional del Paraguay con el mejor promedio de su promoción, logro que le valió una beca para especializarse en Medicina Nuclear en San Pablo, Brasil. Llegó luego a Ibarreta, donde fue recibido por la familia Vargas y por doña Amalia, la recordada partera del pueblo, quien le ofreció su casa como primer consultorio. Con una bicicleta que le regaló doña Chicha Trachta, visitaba a los enfermos casa por casa, siempre con una palabra de aliento y una sonrisa de consuelo. En Ibarreta también conoció a mi abuela, Úrsula Consiglio, con quien formó una gran familia de cinco hijos y diecinueve nietos.
Entre 1970 y 1973, se perfeccionó en Estados Unidos, donde rindió los exámenes de ingreso obteniendo uno de los diez mejores promedios del mundo y el primero de Latinoamérica. Fue designado en el Hospital de Detroit, y al regresar a Ibarreta se encontró con una sorpresa: mi abuela le había construido una clínica. Desde allí y desde el Hospital Público de Ibarreta —donde llegó a ser director y registró más de 23 mil intervenciones quirúrgicas—, ejerció su vocación con humildad, excelencia y compromiso. En 1989 dejó el hospital por razones políticas, pero jamás abandonó su promesa: atender a todos, incluso a quienes no podían pagar una consulta, una cirugía o un remedio.
Su vida fue un ejemplo de servicio y amor por el prójimo.
Hoy, doce años después de su partida, el pueblo sigue recordando al hombre que hizo de la medicina un acto de humanidad. 🕯️