04/09/2026
"El medio es el mensaje" frase icónica de Marshall McLuhan pero Neil Postman la mejora "el medio es la metáfora".
Escribe en 1984 y anticipa que todo es espectáculo en la presentación y en la conversación pública.
Postam explica que el dispositivo de comunicación tecnológico no es un medio para un mensaje sino que determina la forma del mensaje y ejemplifica con la televisión (pero es aplicable a toda la historia".
Arranca el libro diciendo Todos esperaban el 1984 de Orwell.
Neil Postman saca este libro en 1985 y comienza diciendo que no se dio lo de Orwell pero si lo que predijo una obra anterior, la de Huxley: Orwell advierte que seremos vencidos por la opresión impuesta exteriormente. Pero en la visión de Huxley no se requiere un Gran Hermano para privar a la gente de su autonomía, de su madurez y de su historia. Según él lo percibió, la gente llegará a amar su opresión y a adorar las tecnologías que anulen su capacidad de pensar.
"Hoy en día, debemos considerar la ciudad de Las Vegas, en Nevada, como la
metáfora de nuestro carácter nacional y nuestras aspiraciones; su símbolo es un mural de cartón de nueve metros de alto que representa una corista y una máquina tragaperras.
Las Vegas es una ciudad dedicada totalmente a la idea del
entretenimiento, y como tal proclama el espíritu de una cultura en la que el discurso público toma, cada vez más, la forma de espectáculo. En general, la política, la religión, las noticias, los deportes, la educación y el comercio se han transformado en accesorios simpáticos del mundo del espectáculo, sin que haya habido protestas o la gente haya sido consciente de ello. El resultado es que somos un pueblo al borde de divertirnos hasta la muerte.
Mientras escribo, el presidente de Estados Unidos es un ex actor de cine. Uno de sus principales opositores en 1984 había sido uno de los actores en el espectáculo más atractivo de la década de los sesenta, o sea un astronauta. Obviamente, su aventura extraterrestre motivó que se hiciera una película. Un ex candidato, George McGovern, ha presentado el popular espectáculo televisivo «Saturday Night Live»
(Sábado por la noche en directo). Lo mismo ha ocurrido con un candidato más reciente, el reverendo Jesse Jackson
Recurramos a un ejemplo más próximo: como he sugerido antes, es inverosímil imaginar que alguien como nuestro vigésimo séptimo presidente, William Howard Taft, con su papada y sus ciento cincuenta kilos de peso, pudiera ser presentado como candidato presidencial en nuestro mundo actual.
La forma del cuerpo de un hombre es ciertamente irrelevante en cuanto a la formulación de sus ideas cuando se dirige a un público por escrito, o por radio, o en todo caso mediante señales de humo.
Pero es totalmente relevante en la televisión. Una imagen tan voluminosa como la mencionada, aun hablando, puede abrumar fácilmente cualquier sutileza lógica o espiritual sugerida por el discurso.
Porque en la televisión, el discurso se transmite fundamentalmente mediante la imagen visual, lo que significa que este medio nos brinda una conversación de imágenes y no de palabras. La aparición en la arena política del asesor de imagen y el simultáneo declive del redactor de discursos atestiguan el hecho de que la televisión demanda un contenido que difiere del exigido por los otros medios. No se puede hacer filosofía política en televisión porque su forma conspira contra el contenido.