21/02/2018
Comentario sobre Editar sin patrón, compilado por Dani Badenes
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El trabajo editorial muchas veces queda en la sombra de un libro. La gestión con los autores y autoras, el diálogo, la toma de decisiones, las sugerencias, las correcciones del texto, el cronograma. Son parte de una tarea de mucho tiempo, y que forma parte de la cocina del libro tanto como la escritura de los textos, el diseño, la prensa y la circulación, entre otras cosas. En mi caso, editar es un trabajo de mente cuerpo y corazón, cada libro nuevo es como un nuevo hijo de la vida, como una semilla que se hace árbol rápidamente. Y creo no equivocarme al afirmar que esta pasión por lo que hago es compartida con mis compas de Club Hem y por todas las personas que nos dedicamos a la edición independiente.
Me invitaron a hablar sobre , del cual tuve la suerte de ser su primera lectora, un pequeño lujo que tengo al asumir la corrección de un texto. Leer un libro así es casi como leerlo a escondidas. A veces me siento como ese pequeño niño encerrado en el altillo de una escuela, viajando con el aurín por tierras desconocidas, formando parte de la historia sin haberla escrito.
Cuando empecé a corregir los archivos para Editar sin Patrón, sentí que el libro trataría de temas que no me tocan de cerca… las revistas culturales, los medios, el periodismo. Pero de a poco me fui encontrando cercana a muchas cosas: la autogestión, la difícil definición de lo que llamamos “independiente”, la asociatividad, los colectivos, la poesía. Sin ser una experta en el campo y sin ser parte de este sector, me encontré con muchas cuestiones que me hicieron reflexionar sobre las prácticas editoriales y sobre los colectivos de los cuales formo parte.
Y acá está el motivo, creo, por el cual Dani me invitó a escribir estas palabras: y es que encuentro que a lo largo de los 9 capítulos hay otros hilos conductores, otras tramas que se vinculan a las revistas, tanto en su pasado como en su presente, y que tienen que ver con el hacer colectivo, con los grupos que se organizan en torno a las revistas, antes que ellas o después, los grupos de afinidades, la sociabilidad y los proyectos que se despliegan a partir de dichos colectivos. Las revistas nunca son solo eso. Hay un montón de cosas más: personas, intenciones, organizaciones, colectivos, plataformas, fiestas, espacios culturales, medios de comunicación, asociaciones… y podría seguir. Porque así como las revistas constituyen un espacio creativo, un laboratorio de posibilidades; así también se rodean de estrategias y personas que organizan sus vidas para poder llevar adelante los proyectos culturales e independientes que tanto les apasionan.
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Editar sin patrón muestra y propone cómo construir espacios de circulación y producción de ideas desde abajo, desde un hacer colectivo que pone en cuestión a los grandes medios de comunicación, que disputa a partir de la creatividad, de esa creatividad que se necesita para salir adelante con dos pesos. Es un libro que se nutre de voces múltiples, además de sus autoras y autores, nos pone sobre la mesa las palabras de un conjunto de personas que trabajaron y trabajan para transformar la sociedad, así de grande como suena, y así se plasma en cada nota, cada tirada, en toda la suma de intenciones que hoy son revistas, y que son también ARECIA y que serán mucho más sin duda.
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Ana Carolina Arias