01/09/2026
El equipo llegó porque SIPGER lo consiguió: trabajo real frente al relato oficial
El primer equipo de perforación propio de CGC ya está en Santa Cruz y comenzará a operar de forma permanente en el flanco norte de la provincia, en el yacimiento Tres Picos, Cañadón León. Se trata de un equipo tipo Flex, tecnología de última generación desarrollada originalmente por Helmerich & Payne, que se traslada por sus propios medios entre locaciones sin necesidad de desarmarse por completo: gran parte de su estructura —mástil, subestructura y sistemas auxiliares— se levanta y desplaza sobre patines hidráulicos, lo que reduce drásticamente los tiempos de traslado y montaje entre pozos. Por eso el equipo podrá estar operativo en apenas una semana o diez días, y avanzar con mayor ritmo sobre las 31 perforaciones proyectadas: 9 en 2026 y 22 en 2027.
"CGC está tomando una decisión importante y nosotros la valoramos. Después de mucho trabajo, volver a tener un equipo perforador en Santa Cruz significa que la actividad empieza a moverse con otra perspectiva. Un perforador no es un equipo más", sostuvo Güenchenen, secretario general de SIPGER, tras su agenda de reuniones con el empresario Hugo Eurnekian.
Y ese "no es un equipo más" se traduce en trabajo concreto. Un perforador como este no opera solo: exige una dotación completa de personal especializado en cada turno —encargados de equipo, maquinistas, ayudantes de maniobras, técnicos en lodos de perforación, mecánicos y electricistas de mantenimiento— además de la cadena de servicios que rodea a cada locación: transporte de personal y materiales, catering, seguridad e higiene, provisión de agua y combustible, y las empresas contratistas de servicios especiales (cementación, wireline, control de sólidos). Cada pozo que se perfora, entonces, no mueve solo al equipo en sí, sino a decenas de puestos directos e indirectos que estuvieron parados durante meses.
El resultado está a la vista. La llegada del perforador no es un gesto simbólico: es la reactivación de una actividad que durante años quedó relegada, y que hoy vuelve a darle trabajo a quienes estaban esperando una oportunidad. Cada nueva perforación implica movimiento para empresas de servicios, proveedores, comercios y familias enteras que dependen, directa o indirectamente, de la actividad hidrocarburífera.