07/03/2017
"8 de Marzo"
"Introducción"
Tengo el honor de presentar la nota de mi amiga y compañera Sabrina Gabrielle Bölke, a quién admiro por su gran lucha y compromiso en el logro de adquisición de derechos de uno de los grupos más vulnerados, el colectivo de Diversidad Sexual.
Me parece interesante recordar las políticas públicas respecto a este colectivo en la República Argentina, las mismas fueron la modificación del Código Civil a través de la Ley Nº 26.618 que reglamentó el matrimonio entre personas del mismo s**o -Matrimonio Igualitario- (2010) establecer la igualdad de derechos proclamada constitucionalmente, para todas las personas, más allá de diversas elecciones o condiciones que constituyen el ámbito privado de los individuos. Siguiendo los principios de Yogyakarta afirma que se entiende que por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el s**o asignado a momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo.
La Ley de Identidad de Género (2012), permite que las personas trans (tr****tis, transexuales y transgéneros) sean inscriptas en sus documentos personales con el nombre y su identidad autopercibida, además ordena que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean incluidos en el Programa Médico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado. Un punto importante a tener en cuenta es que para acceder a intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales para adecuar el cuerpo a la identidad autopercibida no es necesario tener autorización judicial ni administrativa. Así lo establece el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género. La vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el s**o asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo, define a la Ley. Garantiza de esta manera el acceso al sistema público de acceso a la salud.
En el campo de la salud mental, la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, en su artículo 3° prevé lo siguiente: En el marco de la presente ley se reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas. En ningún caso puede hacerse diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base exclusiva de:
d) Elección o identidad sexual.
Es decir que se pone de manifiesto que no se trata de una enfermedad ni de algo que deba curarse.
En la Provincia de Buenos Aires la Ley 14.783 se refiere al cupo mínimo dentro de la función pública para las personas trans.
Para finalizar y a modo de reflexión sobre la vorágine social de la que formamos parte, pienso que debemos agudizar la escucha en lugar de la vista, de no llenar de palabras a las personas sin realmente conocerlas y principalmente generar una mirada introspectiva antes de juzgar a los demás (Lic. Natalia Lucía Filippa)
Ahora sí, les dejamos la historia de vida de Sabrina Gabrielle Bölke en primera persona.
"Mujer no se nace, se lucha para serlo"
Antes de comenzar a desarrollar este pequeño artículo me gustaría presentarme con las/os lectores para lograr un diálogo caluroso y ameno con quienes van a destinar parte de su tiempo para leer estas palabras.
Mi nombre es Sabrina Bölke, tengo 28 años, soy estudiante de la carrera de Licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (Universidad de Buenos Aires), trabajo en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, soy militante de una agrupación política universitaria ``La Mariátegui´´, soy militante sindical de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Seccional Capital, pianista; y por último, y no por eso menos importante, soy una mujer transexual.
Quizás el hecho de reafirmar mi construcción como persona, como sujeto político, académico y, sobretodo, como sujeto parte de esta sociedad, tiene que ver con que si bien soy una mujer trans, soy además muchas cosas más y creo que la batalla para muchas de nosotras es poder lograr identificarse y construirse más allá de una identidad de género.
Habitualmente se dice de nosotras: Gaby es tr****ti, o Sabri es transexual, y lo que ocurre en esa dialéctica es que queda absolutamente negado el SER. El ser, que ante todo es posibilidad, queda enjaulado y estancado en las categorías de tr****ti o transexual, como si fuesen parte de un estado definitivo y delimitado del SER. Este tipo de categorizaciones son por sí mismas contradictorias, dado que ser trans, justamente es eso: movilidad, transito, cambio constante, revolución permanente.
El concepto de mujer es central en este análisis, ya que como mujeres nos construimos constantemente; no es que venimos con un ``gen de lo femenino´´ y que luego se manifiesta como algo dado, sino muy por el contrario, somos todas las personas las creadoras de la cultura en cada paso.
Como todas las mujeres transexuales, yo también fui una niña y una joven transexual.
Apenas comencé a tener noción de mi misma, todo estaba bien, jamás tuve un problema conmigo, siempre fui una niña, tampoco tuve problemas con mi genitalidad, para mí era una parte más de mi cuerpo y no sabía que simbolizaba en sí mismo más que una parte más del cuerpo con la que iba al baño a hacer p*s.
De niña jugaba con mi hermana a las tortitas de barro, a hacer comidita, en el jardín de infantes jugaba en la casita, me gustaba jugar con los playmobils. Mis padres no me decían nada porque era chiquita y tenía 4 años, pero un día mi papá se sentó conmigo me explico que yo era ``un varoncito’’ y que no podía vestirme de nena.
Yo lo miré y le pregunté: ¿porque? Y él me contestó que hay hombres y mujeres, masculinos y femeninos, las nenas son femeninas y los varones masculinos, a lo que le conteste entonces yo soy femenina y me dijo: ``No, vos sos masculino, sos un nene porque tenés pene´´.
Desde ese momento, mi vida como niña transexual siguió adelante a pesar de que mis padres me advirtieron sobre lo que es ser supuestamente un hombre y supuestamente lo que es una mujer. Muchas veces me ocultaba tratando de que mi ser no saliese a la luz porque culturalmente no era permitido, debía ser ``un hombre´´, ``hecho y derecho´´, algo que jamás podría haber sido ¿Porque no quería?, ¿Porque no lo intentaba?, ¿Porque no me gustaba? no, simplemente porque no era un varón, yo me autopercibía como una nena.
Cuando me pongo a pensar en la raíz de mi identidad de género no logro recordar o reconocer el momento en que yo ``decidí´´ ser una mujer, o sentirme mujer, es algo que siempre estuvo conmigo desde que tengo memoria, no existe un recuerdo de una decisión o de levantarme un día por la mañana y decir que me siento diferente ``creo que soy mujer´´, sino que un día me dijeron ``vos sos un varón porque tenés pene´´.
Analizando en retrospectiva, creo que el problema con los órganos genitales es netamente cultural en lugar de biológico. La afirmación que recibí en aquel entonces fue una respuesta absolutamente mediada por la cultura, y sobre todo por el patriarcado, con su ``bendito´´ deber ser, el mandato de la portación del falo.
En ese sentido la construcción como mujer es absolutamente compleja. Si construirse y vivir como mujer, habiendo nacido con va**na, es sumamente complicado y hostil; construirse como mujer habiendo nacido con pene es indescriptiblemente peor. No solo porque el sistema patriarcal te condiciona y expulsa a los cuerpos femeninos que no coinciden con los estereotipos hegemónicos, que el sistema pretende e impone, sino porque directamente obtura y niega el lugar de mujer a cualquier persona que no haya nacido con va**na.
Partiendo culturalmente, todas las mujeres trans desde este mismo lugar, las estrategias para lograr construirse cultural y corporalmente son tan diversas como diverso es el ser humano en sí mismo. Algunas mujeres trans dan el paso rápidamente, hablando con sus familiares, amigos, vistiendo las ropas deseada y cambiando su cuerpo radicalmente en cuestión de meses. Otras, lo hacen más lentamente, cambiando su cuerpo poco a poco, quizás primero el pelo al dejarlo crecer, luego las terapias de remplazo hormonal, hablarlo a su debido momento y todo lo que cada mujer trans considere que debe o no hacer para llevar adelante esta construcción de sí misma.
Si nos alejamos del centro de la temática trans y ampliamos nuestro ``telescopio´´, nos encontraremos con todo un ``cosmos´´ de lo que entendemos como lo femenino y las diversas femineidades, mujeres cis, mujeres lesbianas, mujeres trans, tr****tis, transgéneros, mujeres que construyen la expresión de su identidad, de una manera cercana a la masculinidad pero no dejan de definirse como mujeres, como es el caso de las chicas tomboy, construcciones diversas y diversas formas de comprender el concepto de mujer tanto culturalmente como temporalmente. Ser mujer en África en 2017 no es igual a ser mujer en Argentina en 2017, como tampoco el concepto de mujer en África es igual hoy que hace 500 años.
No existe una propensión natural hacia lo femenino o lo masculino, dado que son construcciones culturales y sociales que nos atraviesan a todos los seres humanos. Es similar al ejemplo del lenguaje, no hay una inclinación natural a hablar Español en argentina, ni en España, ni en ningún lugar del mundo, como tampoco hay una inclinación o una tendencia natural a hablar inglés ni en argentina ni en Inglaterra ni en ningún lugar del mundo, lo que si hay es una capacidad de articular un idioma.
Este mismo esquema utilizo para la comprensión y el abordaje de la temática trans. Las personas trans y no trans (cis), venimos con la capacidad de articular todo un universo de referencias, de símbolos, capacidades, creaciones propias y contradicciones que saturan y sobrepasan los límites establecidos por la cultura, lo biológico, lo social y lo político.
Resumiendo, cada ser humano llega a este mundo con una identidad propia y la capacidad de desarrollarla y desplegarla, lo que sucede es que esa identidad es muchas veces sojuzgada y encuadrada en este sistema. Estas construcciones de géneros rigen exactamente igual para mujeres y hombres, ninguna persona puede escaparse de la trampa que impone la hegemonía cultural binaria y patriarcal.
El deber ser es tan fuerte en nuestra cultura porque el ``castigo´´ de rebelarse frente al sistema, directamente nos expulsa del andamiaje económico y social, dejando a la persona en una condición absolutamente marginal, situación a la que son arrojadas la gran mayoría de las personas trans, sobre todo en nuestro país.
Lamentablemente, en estas situaciones, lo peor no es el no poder realizarse como mujer, sino que es imposible realizarse como persona. Exiliadas del sistema y sin ningún tipo de amparo por parte del estado ni de nadie, subsistir en un mundo en el cual te cierran todas puertas y estás absolutamente privada de cualquier posibilidad es casi como morir sin morir, vivir sin vivir, tener una identidad que no es tu identidad y soñar con un sueño imposible de realizar.
Qué difícil es en este mundo poder ser mujer… ¿podré algún día ser mujer? Pero al fin de cuentas ¿Qué es ser mujer? ¿Se puede decir que hay mujeres que son más mujeres que otras? ¿Cómo medir la ``mujeridad´´? Creo que las preguntas se agotan en sí mismas y tiene que ver con que simplemente, todas somos mujeres, solo que somos mujeres diferentes.
Todas luchamos para poder ser, todas sufrimos el sistema patriarcal, todas nos angustiamos por no ser lo que el mundo nos exige, a nosotras para poder ser mujeres, y a todas nos une que nos sentimos parte de este colectivo.
No sé si cada una de nosotras eligió este camino, pero si estoy segura de que lo sentimos profundamente como un rasgo de nuestra identidad, un rasgo que es tan propio, tan profundo y marcado que muchas mujeres trans ponen en riesgo su propia vida al hacerlo. Un camino que avanza hacia la liberación más profunda del ser y su plenitud en búsqueda de la felicidad.
Muchas gracias Sabrina por confiar en esta Página. G. P.