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🇦🇷 114 AÑOS DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA ✈️Un 10 de agosto de 1912 nacía la Escuela de Aviación Militar, dando origen a ...
10/08/2026

🇦🇷 114 AÑOS DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA ✈️

Un 10 de agosto de 1912 nacía la Escuela de Aviación Militar, dando origen a una Fuerza que, con el paso de los años, se convirtió en parte de la historia y del orgullo de nuestra Nación.

En sus cielos se formaron hombres y mujeres que hicieron de la vocación de volar una forma de servir a la Patria. Y en 1982, nuestros aviones y nuestros pilotos escribieron en el cielo de Malvinas una de las páginas más valientes de nuestra historia.

Hoy, a 114 años de aquel comienzo, honramos a quienes volaron, a quienes dejaron su vida por la Patria y a quienes mantienen viva la pasión de surcar nuestros cielos.

Porque mientras haya un avión en el cielo, habrá una historia que contar, una bandera que defender y una Patria que honrar.

¡Feliz 114.º aniversario, Fuerza Aérea Argentina! 🇦🇷✈️

¡ Honor y gloria ! 🫡

NO HAY QUIEN PUEDA.

📷 Créditos: ComDef -Comunicación & Defensa , en el marco de la presentación de la flota Caza F16 en el Área Material de Rio IV

¡Feliz dia Fuerza Aérea Argentina!Un fraternal y sincero saludo a cada una de las mujeres y hombres que integran la Fuer...
10/08/2026

¡Feliz dia Fuerza Aérea Argentina!
Un fraternal y sincero saludo a cada una de las mujeres y hombres que integran la Fuerza Aérea Argentina. Gracias por su impecable vocación de servicio, su custodia permanente de los cielos de la Patria y su compromiso inquebrantable en cada rincón de nuestra geografía.
Que el camaraderismo, la excelencia profesional y la memoria de nuestras máximas glorias sigan guiando cada vuelo y cada misión en defensa de la Nación.
¡A las alas de la Patria, siempre más alto, más rápido y más lejos!

05/08/2026
05/08/2026
Desde nuestro medio, honramos la entrega, el coraje y la vocación de servicio de nuestras Tropas de Montaña del Ejército...
05/08/2026

Desde nuestro medio, honramos la entrega, el coraje y la vocación de servicio de nuestras Tropas de Montaña del Ejército Argentino.

En los escenarios más exigentes de la Cordillera de los Andes, allí donde el clima imperioso y la altura desafían los límites humanos, el soldado montañés demuestra diariamente su temple de acero, disciplina y amor incondicional por la Patria.

Herederos del legado del General San Martín y de los patriotas que cruzaron la cordillera para llevar la libertad al continente, estos hombres y mujeres custodian con firmeza la soberanía en la inmensidad de nuestras cumbres. Su capacidad táctica, su preparación técnica y el espíritu de camaradería que los une convierten a las Tropas de Montaña en un pilar fundamental e indispensable de la defensa nacional.

A quienes llevan con orgullo la especialidad y a quienes rindieron el máximo sacrificio en el cumplimiento del deber, expresamos nuestro más profundo reconocimiento y gratitud.

¡La montaña nos une!

31/07/2026
Por Jose Orlando Poblete: El Hilo invisible argentino Hay un hilo invisible que nos teje el pecho a todos los que nacimo...
16/07/2026

Por Jose Orlando Poblete:

El Hilo invisible argentino
Hay un hilo invisible que nos teje el pecho a todos los que nacimos bajo este suelo celeste y blanco. Es un hilo de resistencia, de gritos retenidos y silencios compartidos, que se ahogan en la garganta antes de hacerse eternos.
Para mi, para vos, para nosotros, ser argentinos nunca fue una circunstancia liviana. Es llevar una pasión que a veces roza la locura, una fe ciega que desafía toda lógica y un orgullo que se agiganta en la tormenta.

Lo vemos en cada cosas que hacemos a diarios, tambien en la cancha, cuando once camisetas celestes y blancas nos devuelven la ilusión de que, por noventa minutos, somos capaces de tocar el cielo con las manos. Pero esa misma pasión, ese mismo abrazo colectivo que nos damos en la gloria, es el que se nos estruja en el alma cuando miramos al sur.

Porque hay un pedazo de nuestra tierra que no se grita en una tribuna; se lleva en el respeto más profundo, en el silencio de una herida que no cierra. Las Malvinas.

No son solo un punto en el mapa, ni un capítulo en los libros de historia. Son el frío que cala los huesos de nuestros jovenes soldados, el dolor de aquellas madres que entregaron lo que más amaban, y el reclamo soberano de un pueblo que no olvida. Las Malvinas son nuestra memoria viva, una nostalgia que late en cada rincón de la patria.

Sé que es futbol, sé que es deporte, sé que es un sentimiento por la selección pero hay un 50 % de nuestra gente y me incluyo que lo sentimos de diferente manera. Podrán pasar las generaciones, podrán cambiar los vientos, pero el sentimiento sigue intacto. Porque la identidad argentina se construyó así: aprendiendo a encontrar belleza en la lucha, gloria en el barro, y manteniendo encendido, hoy y siempre, el fuego sagrado de la memoria por nuestros héroes. Porque son, fueron y serán argentinas.

Por Miguel Ángel TroitiñoEl 16 de julio de 1876 nació el vicealmirante Segundo Rosa Storni, pionero en la creación de un...
16/07/2026

Por Miguel Ángel Troitiño
El 16 de julio de 1876 nació el vicealmirante Segundo Rosa Storni, pionero en la creación de una doctrina nacional para defender la soberanía y promover el aprovechamiento estratégico del mar. Con él vieron la luz los intereses marítimos de la Argentina y, por ello, el 16 de julio se conmemora el Día de los Intereses Argentinos en el Mar.

Perteneció a una generación que llevó a la Argentina a ser considerada una potencia mundial entre fines del siglo XIX e inicios del XX. El desarrollo agroexportador derramó un crecimiento tal que ligó al país con un gran futuro.

Storni entendió la importancia del mar para hacer grande a la Nación, definiendo su idea en dos célebres conferencias pronunciadas en 1916 en el diario La Prensa, en el marco del primer Centenario de la Independencia Argentina.

Han pasado 110 años de ese momento, y las evidencias del presente muestran que, lamentablemente, la Argentina ignoró a Storni y decidió que el mar no sirve para nada.

Por ello abandonamos la idea de contar con una flota mercante de bandera.

¿Para qué? Si más del 90% de lo que comercia el país con el mundo se hace por vía fluvial y marítima, y lo pueden transportar otros, llevándose pingües ganancias.

Prescindimos de tener puertos comerciales de aguas profundas en prácticamente todo el litoral marítimo.

Me refiero a puertos con acceso directo al océano, capaces de operar muelles para buques tipo “post-Panamax”. Hoy, queriendo recuperar el tiempo perdido, nos encuentra apurados construyendo Punta Colorada para exportar el petróleo de Vaca Mu**ta, a través de dos monoboyas a unos 6/7 kilómetros de la costa, operando en aguas muy profundas (40 metros), lo que habilitará la carga de superpetroleros. ¡Y está muy bien!. Pero la Patagonia es fuente de mucho más, lo cual se potencia si la integrásemos al mar y sus recursos, que aún esperan un verdadero desarrollo industrial para su aprovechamiento.

DERECHOS

Durante años hemos considerado suficientes los reclamos diplomáticos ante los foros del mundo respecto a nuestros derechos vulnerados y el de los ambientalistas que se alarman por el descontrol del cuidado del medio ambiente y la fauna marina. Sus esfuerzos se ven solitarios ante la falta de acciones concretas que muestren un decidido interés por nuestro mar.

¿Pensar en el mar? No vale la pena, si podemos llegar del continente a la Isla Grande de Tierra del Fuego a través de otro país.

Es interesante cómo eso también sucede al navegar con un buque con carga desde Rosario a cualquier puerto del litoral marítimo argentino. Por supuesto que, en determinadas situaciones, hasta podríamos ser inspeccionados por autoridades extranjeras. Pero, ¡qué exagerado!, si es sólo un trámite.

Es que tenemos tanta tierra y somos tan apegados a los recursos que ella provee, que nos sobra el mar. Pensar en energías renovables como la mareomotriz (de las mareas), la undimotriz (de las olas), la eólica offshore, la de las corrientes marinas; o en los nódulos polimetálicos, recursos minerales estratégicos muy valiosos, con altas concentraciones de minerales críticos (manganeso, níquel, cobalto, hierro, cobre, etc.), indispensables para las nuevas tecnologías; o en los recursos ictícolas, con más de 100 especies de peces, moluscos y crustáceos con valor comercial, es abrumador. ¿Para qué interesarnos en ellos? Si son temas que requieren tiempo y gestión para su aprovechamiento. No estaremos para disfrutar muchos de ellos.

El mapa bicontinental se ve muy bien y su descripción, con Ushuaia como centro, es una visión patriótica que entusiasma. Pero el 64,9% de la superficie considerada en ese mapa es marítima y es clave para conectar y justificar los espacios terrestres pretendidos. Para ello hace décadas que asignamos uno de los presupuestos más bajos del mundo para su protección.

Nos rasgamos las vestiduras denunciando la depredación inaceptable que hacen las flotas pesqueras china, española, taiwanesa, entre otras, y los proyectos off shore para extraer gas y petróleo en espacios marítimos en litigio, de parte del usurpador británico, pero no somos capaces de desarrollar políticas que generen una mayor presencia y disuasión. ¿Para qué protegerlo? ¿Para qué una Armada Argentina? Es un gasto innecesario. Son problemas que seguro la ONU o, tal vez, un “amigo poderoso” los resolverá.

Si eso es así, entonces no tiene sentido usar el mar. Que lo usen otros: que construyan rompehielos y buques multipropósito, total, nosotros con el nuestro, que ya tiene casi 50 años, y sin ningún buque multipropósito, estamos bien. Hemos sido coherentes en el tiempo, logrando que de una industria naval de primer nivel mundial que supimos tener, sólo nos queden hilachas.

El Astillero Río Santiago (ARS), el más grande de Argentina y uno de los complejos navales de mayor superficie e infraestructura de toda América Latina, no construye un buque de gran envergadura (mercante pesado o buque militar de gran calado) desde hace aproximadamente 30 años.

Hace más de 35 años que decidimos construir un Polo Logístico Antártico, para liderar y controlar la logística en el extremo sur del mundo. Ya tenemos los planos y empezamos muy lento ¡Vamos bien!, aunque nuestra generosidad permite que otros, imitándonos, ya lo hayan hecho realidad, atrayendo a la mayoría de la actividad antártica extranjera, con sus beneficios políticos y económicos.

El poco interés presupuestario queda disimulado por los esfuerzos extraordinarios para desarrollar la Base Petrel y sostener al resto de las bases argentinas. Pero no alcanza para un país que debe demostrar su vocación de liderazgo Sud Atlántico. ¿Hace falta? Es un gasto.

En realidad, ¿para qué pensar en todo esto? Seguramente algún interés extranjero se encargará de salvar nuestra incapacidad. Tanta falta de interés sugiere que eso ya está pensado. En ese caso, bajo una lógica de suma cero, tarde caeremos en la cuenta de que no seremos nosotros los beneficiados. Es que la Realpolitik sólo deja la amistad o afinidad ideológica para la foto.

La ironía me puede llevar a escribir un libro de experiencias acumuladas. Pero el resultado sólo se describe en pocas palabras: no existe una política marítima nacional.

LAS VIRTUDES

El mar no sirve para nada, si no se comprenden sus dos características distintivas: Es conector, porque liga, une, relaciona.

Sin él, Argentina no podría ser lo que es y menos aspirar a ser mucho más. Es el que asegura la unidad geopolítica del país y, con ello, su identidad. Es el que nos vincula al mundo y a su economía y comercio, y con él, en definitiva, es la única manera de crecer y lograr nuestra aspiración de transformarnos en una gran Nación.

Pero también es proveedor ya que, en un mundo tan necesitado de recursos, está allí, esperando ser atendido de manera inteligente, racional y cuidada.

Es nuestro, para nosotros y para nuestra posteridad, por lo que no resulta razonable que queramos ignorarlo o depredarlo. Lo que resulta inadmisible es que toleremos que otros sí lo hagan. En nuestra justicia existe el concepto de complicidad, por acción u omisión. ¿Qué sayo nos cabe?

Las urgencias justifican no pensar más allá de la inmediatez. Y eso es un gran error de quien dirige cualquier institución, en el nivel que sea. También, simultáneamente, se debe trabajar el futuro, es decir, asegurar la continuidad de las acciones más allá de lo que dure el tiempo de gestión. La ausencia de ello es lo que ha postergado y sigue resintiendo el vínculo de la Argentina con el mar.

Argentina no puede demorar más la definición de su visión, y con ella, sus intereses y objetivos estratégicos. Hacerlo le demostrará que el Atlántico Sudoccidental es protagonista en el diseño de su futuro. Para ello, deberá considerar como “ejes de desarrollo integral”, los siguientes:

Un eje vertical, al que denomino “Autopista Marítima”, conector geopolítico y geoeconómico del país, ligándolo de norte a sur, dando continuidad en “latitud” a la Hidrovía, con la Patagonia y hasta la Antártida, brindando servicios en todo el litoral marítimo, a las necesidades propias y del mundo.

Un eje horizontal, definido por la integración tierra-mar, a través de nodos portuarios e industrias vinculadas al mar. Es un eje económico, que debe ser definido por el desarrollo tecnológico-energético de la Patagonia y la competencia por el control de todas las actividades económicas que se desarrollen en el Océano Atlántico Sudoccidental.

Y la definición y desarrollo de una Seguridad Estratégica Nacional que incluya al espacio marítimo y que tenga por finalidad la protección de los intereses estratégicos nacionales, surgidos como consecuencia del diseño de los ejes precedentes, y la contribución a la paz y la preservación del medio ambiente para la humanidad.

Los Intereses Marítimos son parte de los intereses estratégicos nacionales pendientes de definirse.

Ellos son la expresión estratégica de lo que quiere el país del mar. Definidos, permitirá avanzar sobre los objetivos, o sea, los fines. Hechos ley y reglamentados, asegurarán la obligatoriedad para los Gobiernos y sus políticas, sea cual fuere su ideología, de asignar los medios (recursos, presupuesto) para cumplirlos.

Si queremos ser un país serio, con aspiraciones de ser potencia, garantizar nuestra calidad de vida y ser protagonista ante el mundo, el mar sí es muy importante. El desafío ya fue planteado por Storni, nos toca el privilegio de hacerlo realidad.

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