10/06/2026
- Gustavo Acevedo: "No hay que pensar en las próximas elecciones, sino en la seguridad de hoy"
Gustavo Acevedo, excomisario y vecino comprometido con la realidad local, compartió su visión sobre la seguridad en General Alvarado. Con una mirada crítica pero también basada en décadas de experiencia dentro de la fuerza, analizó las problemáticas actuales, cuestionó las falencias en la prevención del delito y planteó la necesidad de fortalecer tanto el trabajo de las instituciones como el compromiso de la comunidad.
Durante la charla, Acevedo destacó la importancia de recuperar la confianza de los vecinos, mejorar los sistemas de monitoreo y comunicación, y brindar mayores herramientas a las fuerzas policiales. Además, se refirió al crecimiento de la sensación de inseguridad y al impacto que esto genera en la vida cotidiana de los habitantes del distrito.
- ¿Cómo evaluás hoy la situación de la seguridad en General Alvarado?
Hay que entender que la seguridad tiene dos aspectos fundamentales: la prevención y la represión del delito. En la parte represiva, que es la que actúa una vez que el hecho ocurrió, considero que actualmente se está haciendo un buen trabajo. El fiscal está logrando allanamientos y tanto la Policía como la DDI vienen obteniendo resultados importantes en investigaciones. Sin embargo, eso no siempre conforma a la gente porque el daño ya está hecho. Si a una persona le entraron a robar a su casa, la golpearon o le llevaron sus pertenencias, que después recuperen parte de lo robado o que detengan a los responsables no borra lo que vivió. Por eso el gran problema hoy está en la prevención, que es donde el Estado sigue teniendo muchas falencias.
- ¿Qué responsabilidad tienen la Provincia y el Municipio en esa situación?
Muchas veces toda la responsabilidad recae sobre el intendente porque es la cara visible, pero hay que entender que gran parte de los recursos dependen de la Provincia. Los patrulleros, los salarios policiales y la administración del personal son cuestiones provinciales. A mi entender, General Alvarado no recibe todo lo que debería recibir para garantizar mejores niveles de seguridad. Eso no significa que el Municipio no tenga responsabilidades. Las tiene, especialmente en cuestiones vinculadas al monitoreo y las comunicaciones, donde veo falencias muy importantes desde hace años.
- ¿Cuáles son esas falencias que observas?
Principalmente en el sistema de monitoreo y en la Guardia Urbana. Las cámaras existen, pero en la práctica terminan funcionando más como una herramienta para aportar pruebas después de que ocurre un delito que como un mecanismo para prevenirlo. Lo ideal sería que desde el centro de monitoreo se detectaran movimientos sospechosos y se enviara inmediatamente un móvil policial. Sin embargo, eso prácticamente no sucede. Las imágenes suelen revisarse después de los hechos para reconstruir lo ocurrido, pero no para evitar que suceda.
Además, hay una falta evidente de control y organización. En otros municipios se puede seguir un vehículo o una persona a través de distintas cámaras durante kilómetros. En Miramar, donde las distancias son mucho menores, eso no se logra. Es una situación que demuestra que algo no está funcionando como debería.
-También cuestionás el funcionamiento de las comunicaciones de emergencia. ¿Por qué?
Porque muchas veces el vecino llama para denunciar una situación grave y la respuesta tarda demasiado. Hay casos en los que los patrulleros llegan 30 o 40 minutos después del llamado. Cuando eso ocurre, la gente culpa a la policía que llega al lugar, pero muchas veces el problema está antes, en quienes reciben la llamada o coordinan la respuesta.
Me consta que han existido situaciones donde los móviles fueron enviados a direcciones equivocadas o donde no se prestó atención a la información que brindaba quien llamaba. Cuando ocurre algo así no alcanza con retar a un empleado. Estamos hablando de errores que pueden facilitar la comisión de delitos graves y poner en riesgo la vida de las personas. Por eso creo que hace falta más control y más responsabilidad dentro del sistema.
-¿Qué rol cumplen los vecinos en la construcción de una comunidad más segura?
Un rol fundamental. Pero para que exista colaboración también tiene que haber confianza. Cuando una persona llama varias veces y la ayuda llega tarde, o cuando realiza una denuncia y siente que no obtiene respuestas, empieza a perder la confianza en las instituciones.
Sin embargo, es importante que la gente siga denunciando. Muchas veces conocemos a personas que cometen delitos de manera reiterada, pero después descubrimos que tienen muy pocas denuncias en su contra. Sin denuncias, la Justicia tiene menos herramientas para actuar y solicitar detenciones. Es un círculo vicioso que termina perjudicando a toda la comunidad.
- ¿Cómo observás hoy a las fuerzas policiales?
Creo que existe voluntad de trabajo. He visto situaciones donde ante hechos graves los efectivos acudieron rápidamente aun sabiendo que podían encontrarse con personas armadas. El problema es que falta capacitación e instrucción permanente.
Durante los últimos años la policía perdió mucha presencia en la calle y además se encuentra desmoralizada porque siente que no tiene respaldo político. Hoy un efectivo puede terminar denunciado por un delincuente y debe afrontar por su cuenta los gastos de defensa legal. Esa sensación de falta de apoyo termina afectando el trabajo diario.
Por otro lado, muchos policías jóvenes tienen predisposición para trabajar, pero no siempre cuentan con la preparación necesaria para enfrentar determinadas situaciones. La capacitación debería ser constante y realizarse en los lugares donde efectivamente desarrollan sus tareas.
-Mencionaste la creciente preocupación de los vecinos por la inseguridad. ¿Qué está ocurriendo?
Hay algo que se observa cada vez más y es el interés de muchas personas por adquirir armas para defensa personal. En los clubes de tiro ha aumentado la cantidad de consultas sobre cursos para convertirse en legítimos usuarios y aprender el manejo responsable de armas de fuego.
Detrás de eso hay una realidad que no se puede ignorar: muchas personas se sienten indefensas. Sin embargo, siempre sostengo que un arma debe ser el último recurso. Antes hay que reforzar otras medidas de seguridad como alarmas, cámaras, iluminación adecuada y sistemas de monitoreo. Además, quien decide tener un arma debe hacerlo dentro de la legalidad y con la capacitación correspondiente, porque un mal uso puede generar consecuencias muy graves.
-Después de tantos años vinculado a la seguridad, ¿qué te motiva a seguir participando del debate público?
Más que una motivación personal, siento una preocupación constante por lo que ocurre en la comunidad. Veo situaciones que podrían mejorarse y considero que es una obligación señalarlas. A veces se muestran estadísticas muy elaboradas o presentaciones llenas de números, pero después la realidad cotidiana de los vecinos parece contar otra historia.
También creo que muchas veces la política piensa la seguridad en función de las próximas elecciones y no de las necesidades actuales de la población. Los problemas son hoy y las soluciones deberían empezar a construirse ahora.
-¿Qué mensaje final le darías a los vecinos de General Alvarado?
Me gustaría poder decir que todo va a mejorar rápidamente, pero sería engañar a la gente. Hoy la situación requiere compromiso de todos. Hay que denunciar los delitos, avisar cuando se observan movimientos sospechosos y fortalecer los vínculos entre vecinos. Muchas veces alguien presencia una situación extraña y prefiere no involucrarse, pero esa actitud termina perjudicándonos a todos.
La seguridad no depende únicamente de la policía o de los gobiernos. También depende de una comunidad que participe, que se comprometa y que entienda que la prevención empieza muchas veces con una llamada a tiempo o con prestar atención a lo que sucede alrededor.