04/04/2026
Carlos Casares: entre las pasiones tristes y dejar de ser " lugar".
En Carlos Casares no faltan recursos, actividad económica ni historia. Sin embargo, crece una sensación difícil de ignorar: la de una comunidad donde el esfuerzo no siempre encuentra correspondencia y donde las reglas no parecen iguales para todos.
Para entender este fenómeno, dos miradas de la sociología francesa resultan particularmente útiles: la de François Dubet y la de Marc Augé.
1. La emoción dominante: la injusticia (Dubet)
Dubet sostiene que las sociedades actuales ya no se organizan principalmente en torno a conflictos colectivos claros, sino en torno a experiencias individuales de injusticia.
En Casares esto se expresa con claridad:
vecinos que cumplen y sienten que otros no lo hacen
contribuyentes que perciben un uso desigual de los recursos
ciudadanos que ven que el esfuerzo propio no se traduce en beneficios proporcionales
No se trata solo de desigualdad económica.
Se trata de algo más profundo: la percepción de que el sistema no es justo.
Y cuando esa percepción se generaliza, aparecen las llamadas pasiones tristes:
enojo
resentimiento
frustración
desconfianza
2. El espacio sin pertenencia (Augé)
Augé aporta otra pieza clave: la idea de los “no lugares”, espacios donde no hay identidad ni vínculo social.
En Casares, estos espacios existen y crecen:
el acceso de tránsito pesado
los corredores logísticos
las estaciones de servicio de ruta
incluso ciertos circuitos económicos desvinculados de lo local
Son ámbitos donde:
se circula, pero no se pertenece
se usa, pero no se cuida
se obtiene beneficio, pero no se asume responsabilidad
El camionero que pasa, la empresa que opera pero tributa afuera, el flujo constante que no se detiene: todos interactúan con el territorio, pero no con la comunidad.
3. El punto de quiebre: uso sin compromiso
Cuando se combinan ambas teorías, aparece el núcleo del problema:
👉 Los “no lugares” generan actores sin pertenencia
👉 Y eso alimenta la percepción de injusticia
Por ejemplo:
infraestructura local financiada por todos
utilizada intensivamente por algunos
sin retorno proporcional
Esto rompe un principio básico de cualquier comunidad:
que quien se beneficia también contribuya
Cuando ese principio falla, no solo se deterioran las cuentas públicas.
Se deteriora algo más importante: la confianza social.
4. Una comunidad sin contrato claro
El resultado es una sociedad fragmentada:
contribuyentes vs. no contribuyentes
lo local vs. lo externo
quienes sostienen vs. quienes aprovechan
Cada grupo percibe su propia injusticia, pero no hay un acuerdo común sobre las reglas.
Y sin reglas compartidas:
no hay ciudadanía plena
no hay sentido de pertenencia
no hay proyecto colectivo
5. El verdadero desafío
El problema de Casares no es solo económico ni administrativo.
Es, ante todo, un problema de organización social y moral.
Reconstruir la comunidad implica:
restablecer el vínculo entre derechos y obligaciones
reducir los espacios donde no hay pertenencia
alinear beneficio con responsabilidad
Porque una ciudad no se define solo por su actividad,
sino por el grado en que quienes la habitan —o la utilizan—
se sienten parte de ella.
Carlos Casares sigue siendo un “lugar” en esencia: tiene historia, identidad y comunidad.
Pero en sus bordes —físicos, económicos e institucionales— crecen “no lugares” que erosionan ese tejido.
Y en esa tensión, como advierte Dubet, florecen las pasiones tristes.
El desafío no es menor:
👉 volver a hacer de Casares un lugar donde no solo se pase o se use,
👉 sino donde valga la pena pertenecer y contribuir.
la lógica comunitaria está siendo reemplazada por una lógica individual y transaccional
Donde:
cada uno optimiza su posición
sin considerar el sistema en su conjunto
“En Carlos Casares no es que haya desaparecido la comunidad, sino que se ha debilitado el principio que la sostiene: la reciprocidad.
Cuando el aporte deja de ser general y la pertenencia se diluye, la construcción colectiva cede lugar a conductas individuales.
Así, más que una comunidad que se organiza, emerge una suma de actores que negocian su relación con ella.”