PAULI RO

PAULI RO Nos reímos de las desgracias propias y ajenas Martha.... dale que va! Ay, Martha.... Que decirte....! Conóceme mejor

Hubo un día—no sé exactamente cuándo—en que dejé de mirar la puerta.No fue una decisión grande.No hubo despedida dramáti...
13/03/2026

Hubo un día
—no sé exactamente cuándo—
en que dejé de mirar la puerta.
No fue una decisión grande.
No hubo despedida dramática
ni un último mensaje.

Solo pasó.

Como cuando el invierno
empieza a irse
sin que nadie lo anuncie.

Durante mucho tiempo
viví con esa pequeña esperanza
sentada en una silla del alma:

“Tal vez hoy.”

“Tal vez ahora.”

“Tal vez entendió.”

Pero un día
esa esperanza se levantó
y se fue caminando sola.
Y en lugar de vacío
quedó algo nuevo.

Paz.

La paz de no esperar pasos
que nunca terminaban de llegar.
La paz de no revisar silencios
buscando significados.

Ese día entendí
que el amor no puede ser
una puerta entreabierta
donde una se queda parada
toda la vida.

El amor verdadero
entra,
se queda,
y hace hogar.

Y si alguien no supo quedarse,
no era mi destino detenerme.

Porque el día que dejé
de esperar que volviera,

empecé
a volver yo. 🌙✨

Y un día después de un año y medio... Deje de esperar ❤️‍🩹
El tiempo no cura nada...
Te cura lo que haces con el tiempo...
Soltar, me libre y nunca más fui la misma de aquella vez 🌕

"Bendecir lo que fue”Hubo un tiempo de ruido.Hoy hay espacio.Hubo un tiempoen que respiraba en la nostalgia,como si el r...
04/03/2026

"Bendecir lo que fue”

Hubo un tiempo de ruido.
Hoy hay espacio.

Hubo un tiempo
en que respiraba en la nostalgia,
como si el recuerdo
fuera la única forma de no caer.
Y la honro.

Porque esa mujer amó.
Sostuvo.
Esperó.
Se quedó más de lo que podía.

La nostalgia me acompañó años,
me abrigó en el abandono,
me hizo sentir que el dolor
era prueba de profundidad.

Pero hoy entiendo:
no soy la herida
ni la historia que repite ausencias.
Soy el silencio que observa
y elige algo distinto.

No vengo a arrancar esa parte mía.
Vengo a bendecirla.
Gracias por sostenerme
cuando no sabía sostenerme sola.
Gracias por enseñarme
que el abandono más profundo
era olvidarme de mí.

Todavía queda un poco de ese amor,
y está bien.
Es la prueba de que supe sentir hondo.

Pero ya no vivo ahí.
Hoy respiro en mí.
Floto no por huir,
sino porque confío.

Y esa parte mía
que siempre va a saber amar profundo…
ya no ama desde la herida.
Ama desde la presencia.

Y eso,
por primera vez,
se siente en paz. ✨

Amante de la NOSTALGIA en noches de soledad.
Escribir para sentir Sanar ❤️‍🔥

Calma nostálgicaNo fue un amor tibio.Fue incendio y abrazo.Coincidimoscomo si el universohubiera doblado el tiemposolo p...
23/02/2026

Calma nostálgica

No fue un amor tibio.
Fue incendio y abrazo.

Coincidimos
como si el universo
hubiera doblado el tiempo
solo para mirarnos a los ojos.
Y salió mal.

Pero qué hermoso fue sentirse así.
No te necesito para amarte.
No necesito tu cuerpo
para saber que existimos.
Necesitaba paz.

Y la paz no siempre camina
de la mano del deseo.
Es entender que querer
no siempre alcanza.

Porque el amor
cuando madura
deja de poseer
y aprende a sostener el dolor
sin romperse.

No todos los amores
vienen a quedarse.
Algunos vienen a recordarnos
que sabemos arder.

Hoy te suelto
sin negarte.
Te honro
sin retenerte.

Y en esta calma nostálgica
descubro algo más grande:

No perdí un amor.
Viví uno.

Y eso
nadie me lo quita. 💛

Domingo - lo duro de los domingos
Escribir sana, limpia, suelta y nos lleva a ver desde otro sitio las heridas, ❤️‍🩹

No fue el destino.Fue el vacío reconociendo su eco.Nos acercamosno por plenitud,sino por carencia.No por libertad,sino p...
14/02/2026

No fue el destino.
Fue el vacío reconociendo su eco.
Nos acercamos
no por plenitud,
sino por carencia.
No por libertad,
sino por hambre.
Amar fue una forma elegante
de no estar solos frente al abismo.
Porque cuando el otro nos mira
y sostiene esa mirada un segundo más de lo habitual,
algo en nosotros tiembla:
la ilusión de identidad.
Nos enamoramos
de quien desordena nuestras certezas.
De quien agrieta la máscara.
De quien, sin saberlo,
toca el punto exacto donde fingíamos solidez.
Y entonces lo llamamos destino.
Para no admitir
que el amor es, en el fondo,
un riesgo ontológico.
El otro no viene a completarnos.
Viene a recordarnos
que somos incompletos.
Y esa revelación
es insoportable.
Por eso intentamos poseer,
definir,
prometer eternidades.
Para domesticar el vértigo.
Pero el amor verdadero
no se deja domesticar.
Es una fuerza que desestructura.
Una muerte simbólica.
Un pequeño fin del mundo.
Cada vez que amamos de verdad,
algo en nosotros muere:
la imagen rígida,
la narrativa cómoda,
el personaje.
Y lo que sobrevive
no es el “para siempre”.
Es una conciencia más amplia.
Tal vez el amor
no sea una historia feliz,
ni un final asegurado.
Tal vez sea
la experiencia radical
de quedar desnudos
ante otro ser
y aceptar
que ninguno puede salvar al otro
del misterio de existir.
Y aun sin quedarse nos expanda a una nueva forma de caminar.
Al espejo que transforma, le llamamos ❤️ .


Escribir Sana, ❤️‍🩹

Orilla otra vezVuelvo a la orillacon los mismos piespero no con la misma herida.El mar me reconoce.Sabe que me desarmé f...
07/02/2026

Orilla otra vez
Vuelvo a la orilla
con los mismos pies
pero no con la misma herida.
El mar me reconoce.
Sabe que me desarmé frente a él
como una casa vieja
que no aguantó otro invierno.
Hay una mesa frente al agua.
Jugos fríos.
Manos pequeñas apoyadas en madera gastada.
Mis hijos miran a cámara
como si el mundo fuera todavía confiable.
Yo los miro a ellos
y entiendo algo:
no me rompí para siempre.
Me rompí para volver a elegirme.
Hay dos siluetas en el atardecer
jugando con las olas
mientras el sol cae lento
como cae todo lo que dolió.
Y yo,
que una vez me quedé en la arena
esperando que alguien volviera.
Hoy amor que no tuvo refugio
ya no me incendia.
Arde bajo,
como brasa que no necesita espectáculo.
Estoy en proceso.
Todavía.
Todavía cruzo bares
donde el aire pesa distinto.
Todavía siento.
Pero también río.
También construyo.
También descanso la cabeza
en hombros que miden menos de un metro
y me sostienen más que cualquier promesa adulta.
El mar sigue siendo el mismo.
Yo no.
Ya no le pido nada.
Solo camino su orilla
con el pelo al viento
y la certeza pequeña
—pero firme—
de que esta vez
no me voy a perder en nadie.
Estoy aprendiendo
a habitar lo que queda
cuando el amor no se queda.
Y eso,
aunque duela todavía,
también es libertad. 🌊

06/02/2026

Hace más de un año
te paraste frente a la misma orilla
con el amor todavía tibio en la piel
y una despedida que no tenía palabras.
No fue elegante.
No fue suave.
Fue ruptura en cámara lenta.
Treinta y ocho mil quinientos pedazos
no es exageración,
es anatomía del dolor.
Te fuiste del mar
como quien sale de una casa incendiada:
con lo puesto,
con el olor a humo en el alma,
con las manos vacías
y el corazón todavía llamando a alguien
que ya no estaba.
Y después vino lo difícil.
Lo difícil fue reconstruirte
sin traicionarte, hoy sos consciente de que a veces podés fallarte.
Aprender que amar no te vuelve débil,
pero sí te deja expuesta.
Y ahora volvés al mar.
No sos la misma.
Sos más consciente, con dolores nuevos
Te duele recordar
porque el cuerpo guarda lo que la mente intenta ordenar.
Y al mismo tiempo
hay algo hermoso en esto:
no te cerraste.
A pesar de haber estallado,
seguís sintiendo.
Y eso,
no es torpeza.
Es coraje.
El mar hoy no te rompe.
Te refleja.

Playita, ❤️‍🩹😉🪄🌕😘
04/02/2026

Playita, ❤️‍🩹😉🪄🌕😘

A esa piba:La que inventa un sol nuevocuando el anterior se apaga,cuando la noche se le instala en el pecho.A esa que se...
02/02/2026

A esa piba:
La que inventa un sol nuevo
cuando el anterior se apaga,
cuando la noche se le instala en el pecho.
A esa que se mira sin excusas
y dice: acá fue mi culpa,
no para castigarse
sino para aprender a no mentirse.
La que no tapa el ruido,
no hace oídos sordos al temblor,
lo atiende,
lo escucha hasta que duele
y hasta que enseña, hasta que aprende.
A la piba que se cambia la piel
treinta y ocho veces al año
Sí, con culpa.
Pero también con coraje.
La que se abraza en el dolor
como quien se sostiene para no romperse,
y se abraza en la alegría
como quien entiende que también merece quedarse ahí.
A esa piba que, aunque a veces no quiera,
sigue cumpliendo el único mandato que no traiciona:
seguir su destino.
Ser la única autora
de sus derrotas
de su caos
de sus aciertos
de su risa
de su sueño
y de su libertad.
A esa piba
que no se salva de todo
pero se elige siempre.

Ahora??? Quien me para? Feliz, nah solo te parece ! 🔥🫣❤️‍🔥
26/01/2026

Ahora???
Quien me para?
Feliz, nah solo te parece !
🔥🫣❤️‍🔥

Cayendo en la cuentade que rota no pude sostener.Había grietas en mis manosy aun así quise abrazar fuerte.Descubro cuánt...
25/01/2026

Cayendo en la cuenta
de que rota no pude sostener.
Había grietas en mis manos
y aun así quise abrazar fuerte.
Descubro cuánto amor hay dentro,
todavía no estrenado.
Este sentir sanar me habita,
entre el ruido del espejo.
Sentir sanar
para aprender a amar
sin miedo.
Porque el temor,
cuando manda,
nos traiciona.
Sentir, sanar
para no confundir intensidad
con peligro.
Sentir sanar
para no huir
entre el drama del miedo
y el vacío
de un nombre perdido. ❤️‍🩹
Sentir sanar desde la urgencia
de habitar el amor,
no como refugio,
sino como verdad.
Sentir sanar
para ese demonio boicoteador
que a veces somos con nosotros mismos,
cuando el amor aparece
y no sabemos quedarnos.
Sentir sanar en la música,
en el momento compartido con amigos,
en esos lugares
donde una se sabe hogar.
Sentir sanar
en mis hijos,
en su risa que ordena el mundo,
en su abrazo que no duda.
Sentir sanar
con el amor de una mascota,
entre ruidos
que ya no me reflejan.


Uno de los amigos se puede alejar...Pero los amigos siempre están! 🫶La vida es mágica! Te corres de dónde no es y vuelve...
24/01/2026

Uno de los amigos se puede alejar...
Pero los amigos siempre están!
🫶
La vida es mágica!
Te corres de dónde no es y vuelve la magia!

PulsiónHay un momento—no siempre visible—en el que algo adentro empujasin pedir permiso.No es deseo puro.No es decisión....
23/01/2026

Pulsión
Hay un momento
—no siempre visible—
en el que algo adentro empuja
sin pedir permiso.
No es deseo puro.
No es decisión.
Es cansancio acumulado en los músculos,
dolor que no encontró palabras,
desesperación vestida de movimiento.
Uno hace.
Camina.
Dice.
Rompe.
No porque quiera romper,
sino porque quedarse quieto
empezó a doler más.
La pulsión no piensa:
avanza.
Tiene olor a sudor viejo,
a garganta cerrada,
a noches sin descanso emocional.
Y después…
después viene el despertar.
No el suave.
El brutal.
Ese instante donde el cuerpo prende la luz
toda junta:
las piernas recuerdan cada paso,
la piel guarda las miradas,
el pecho enumera lo hecho
como si fuera un inventario sin escapatoria.
Ahí ya no hay vuelta atrás.
No porque no se pueda reparar,
sino porque ya viste.
Viste lo que hiciste.
Viste desde dónde.
Viste qué parte tuya estaba al mando
cuando no estabas entera.
Y duele.
Duele porque no eras inconsciente.
Duele porque no fue maldad.
Duele porque ahora estás despierta
y no podés des-ver.
Pero ese despertar
—aunque arda—
no es castigo.
Es frontera.

Escrito de un viernes, 🩶

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