07/09/2026
Bocanera reclama una política de empleo para Pergamino
La crisis económica ya tiene efectos concretos en Pergamino. La caída del consumo, las dificultades de los comercios para sostener sus ventas, la reducción de jornadas y nuevas desvinculaciones laborales configuran un escenario que comienza a afectar de manera directa a numerosas familias de la ciudad.
Las desvinculaciones registradas esta semana en el centro logístico de Pardo Hogar, ubicado en el Parque Industrial, volvieron a encender la alarma. Desde el Sindicato de Empleados de Comercio advirtieron que durante 2026 las desvinculaciones superan a las registradas durante el mismo período del año pasado. A esto se suman cierres de comercios y trabajadores que pasaron de jornadas de ocho horas a cuatro.
El fenómeno responde a una cadena que se retroalimenta: menos poder adquisitivo significa menos consumo; menos consumo implica menores ventas y, para muchos comercios, mayores dificultades para sostener el empleo.
Frente a este escenario, Sergio Bocanera propone poner el desarrollo productivo en el centro de la discusión y evitar las viejas divisiones entre sectores.
“No hay que volver a las antinomias. No podemos plantear nuevamente campo contra industria, industria contra comercio o trabajadores contra empresarios. El desarrollo tiene que integrar, no enfrentar”, sostuvo.
Para Bocanera, la situación de Pergamino obliga también a discutir el rol del Estado municipal. Si el deterioro del empleo ya es visible en los comercios y en otras actividades, considera necesario que desde el Municipio exista una política activa para acompañar a quienes producen, invierten y generan trabajo.
“No alcanza con esperar que la actividad se reactive sola. Hay que generar condiciones para que las empresas, los comercios y los trabajadores puedan sostenerse”, afirmó.
La falta de una estrategia local visible frente al deterioro del empleo abre así un interrogante sobre las políticas que Pergamino necesita para enfrentar la crisis. Cada puesto que se pierde no afecta solamente a un trabajador: también reduce el ingreso de una familia y vuelve a impactar sobre el consumo.
Por eso, Bocanera sostiene que producción, empleo y mercado interno forman parte de una misma discusión.
“Cuando el trabajador pierde poder adquisitivo, deja de consumir. Y cuando cae el consumo, el comercio y la producción también sufren. Es un efecto dominó que termina afectando a toda la ciudad”, explicó.
Su planteo apunta a evitar que las políticas económicas terminen perjudicando precisamente a los sectores que generan empleo genuino.
“Un proyecto de desarrollo de un país no tiene que dejar a nadie en el camino. Ni a los sectores sociales que no pueden acceder a bienes y servicios, ni a los sectores productivos cuyas políticas terminen firmándoles el certificado de defunción”, advirtió.
En ese sentido, el desafío para nuestra ciudad no pasa solamente por administrar las consecuencias de la crisis, sino por construir una estrategia que permita recuperar actividad y empleo.
“Campo, industria, comercio y trabajadores necesitan una economía que funcione. No se trata de que uno gane y otro pierda. Se trata de generar trabajo y oportunidades para todos, pero haciéndose cargo también el Estado Municipal”, concluyó Bocanera.