03/09/2025
En Misiones, enfermarse se ha convertido en una sentencia que trasciende lo físico. Cuando un ciudadano llega a una guardia hospitalaria con una dolencia seria, en lugar de encontrar amparo suele enfrentarse a un sistema que opera como un mercado encubierto. El médico especialista que debería ser sostén y alivio, muchas veces actúa como cazador al acecho: observa, mide y calcula qué provecho obtener de cada paciente.
En el sector privado la trama es aún más despiadada. Las tarifas por consultas, internaciones o cirugías rozan lo obsceno frente a los ingresos reales de trabajadores y jubilados. Allí la salud ya no es un derecho sino un lujo reservado a quienes pueden costearlo. Los demás quedan atrapados en un callejón sin salida: resignarse a la precariedad del sistema público o hipotecar lo poco que tienen para acceder a una atención mínima.
Esto no es un hecho aislado ni una cadena de malos profesionales: es el síntoma de una crisis ética y estructural. La jerarquía de valores está podrida desde la raíz. Donde debería reinar la vocación de servicio, la empatía y la defensa de la vida, imperan la indiferencia, la codicia y la deshumanización. El Estado, en vez de garantizar la igualdad de acceso, ha desertado de su responsabilidad, dejando a la población librada a la ley del más fuerte.
Para quienes sobreviven con jubilaciones indignas, salarios de miseria o directamente sin empleo, la enfermedad se transforma en un tormento doble: por un lado, el dolor físico; por el otro, la certeza de que el sistema sanitario los ha descartado como ciudadanos de segunda categoría.
La verdadera "casta" de Misiones no solo se encuentra en los despachos políticos ni en los sillones de poder. Muchas veces viste un guardapolvo blanco y maneja con absoluta impunidad la frontera entre la vida y la muerte. Cuando esa élite olvida que su función es cuidar y decide convertir la vulnerabilidad en mercancía, no solo se enferma la sociedad: se corrompe el sentido mismo de la dignidad humana.
Hoy, la pregunta que atraviesa a la provincia es: ¿qué valor tiene la vida en un territorio donde la enfermedad es la excusa perfecta para hacer negocios con los más indefensos.