09/07/2026
Una startup no es una empresa. Una empresa no es un ecosistema. Y un Venture Studio no es ninguna de las dos.
Durante mucho tiempo usé estos términos como si fueran similares. Con el tiempo entendí que representan niveles completamente distintos de construcción.
Una startup nace para resolver un problema específico mediante un modelo de negocio escalable. Su objetivo es validar una solución, encontrar un mercado y crecer.
Una empresa es una organización que crea, entrega y captura valor de forma sostenible. Puede haber comenzado como startup o no, pero su foco está en operar, optimizar y perdurar.
Un ecosistema va un paso más allá. No depende de una única empresa, sino de la interacción entre emprendedores, universidades, gobiernos, inversores, centros tecnológicos, talento, industrias y comunidades. Cuando esas conexiones funcionan, la innovación deja de ser un hecho aislado y se convierte en un proceso continuo.
Entonces, ¿qué hace un Venture Studio?
Un Venture Studio no espera que aparezcan buenas ideas. Diseña un sistema para que puedan surgir, validarse, desarrollarse y transformarse en empresas.
En lugar de apostar por una sola startup, construye capacidades compartidas: investigación, tecnología, estrategia, diseño, validación de mercado, propiedad intelectual, alianzas y acceso a talento. Es una infraestructura para crear nuevas compañías de forma sistemática.
Esa forma de pensar es la que estoy desarrollando con VYON Venture Studio.
No lo concibo únicamente como una empresa. Lo veo como una plataforma para explorar tecnologías emergentes, conectar disciplinas y transformar desafíos regionales en oportunidades de innovación.
Bajo esa visión comienzan a tomar forma iniciativas como:
• AOBA Vision, enfocada en inteligencia territorial y análisis de datos.
• AOBA Tec, orientada a nuevos materiales y tecnologías aplicadas.
• BioSmart Panel, una propuesta que integra materiales inteligentes, interfaces y conectividad.
Cada proyecto resuelve un problema diferente, pero todos comparten la misma arquitectura de innovación. La intención no es construir empresas aisladas, sino un sistema donde cada nuevo conocimiento fortalezca al siguiente proyecto.
Creo que Latinoamérica tiene una enorme oportunidad. Durante años discutimos cómo crear más startups. Quizás la pregunta más interesante sea otra:
¿Cómo construimos ecosistemas capaces de generar nuevas empresas de manera constante?
Ese cambio de enfoque puede marcar la diferencia entre crear una compañía exitosa y desarrollar una plataforma de innovación con impacto regional.
¿Qué regiones de Latinoamérica consideran que tienen el mayor potencial para convertirse en los próximos ecosistemas de innovación, y qué factores creen que aún les faltan para lograrlo?