07/07/2026
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En el verano de 1946, con 20 años Albert Bandura consiguió un trabajo: rellenar baches sobre una calle congelada de la autopista de Alaska para protegerla del permafrost.
El entorno era hostil, pero lo interesante pasaba con los trabajadores.
Sus compañeros eran hombres que escapaban de deudas, de pensiones alimenticias o de la ley.
En ese aislamiento ártico, Bandura observó cómo una micro-sociedad desarrollaba rápidamente pautas, producto del aislamiento, de juego y una conducta disfuncional sin que nadie dijera nada puntal.
No necesitaban que todo esté pautado, bastaba con que el grupo validara una acción para que el resto la repitiera.
Y, Ahí se le quedó grabado algo, una imagen
y esa imagen… reescribirá la psicología:
“ aprendemos a pertenecer copiando reglas invisibles. No necesitamos sermones; nos basta con ver.”
¿El problema?
El cerebro copia sin filtro, no tiene ética.
Copia lo que ve repetido, lo que ve impune, lo que ve hacer a los que considera referencias en su entorno.
Y, Si eso es cierto,
La empatía o la crueldad dependen estrictamente de lo que decidimos poner delante de nuestros ojos. Y eso, es peligroso…
En 1961, ya como profesor en Stanford, metió esa hipótesis en un laboratorio.
Juntó a 72 niños y les mostró una video donde un adulto golpeaba, insultaba y pateaba a un muñeco inflable de nombre "Bobo".
Cuando los niños fueron dejados solos con el muñeco, el 88% repitió la agresión de manera idéntica.
Pero…el dato que heló la sangre de los investigadores fue otro:
un tercio de los chicos inventó nuevas formas de violencia que el adulto jamás había mostrado.
Nadie les pidió que lo hicieran.
Solo habían mirado y captado que podían hacerlo si querían porque había una regla implícita flotando,
estaba permitido.
Bandura llamó a esto aprendizaje por observación.
Demostró que la violencia se transmite por contagio de la vista.
Alcanza con verla una vez para que el cerebro la archive como una opción que, a parte de válida,
Está disponible en el menú de respuestas…
Años después, en 1977, demostró que el circuito también funcionaba a la inversa a través de la autoeficacia y la experiencia vicaria:
ver a alguien similar a vos lograr un cambio eleva tu propia creencia de que podés hacer lo mismo.
es algo neutral por sí solo; el contenido, sin embargo, no lo es.
Y en 2002, Bandura lanzó una advertencia:
los medios masivos (y posteriormente internet)
se convirtieron en la principal fuente de modelado de la conducta.
El cerebro sigue operando como en 1961, pero pasó de tu comunidad cercana a infinitos desconocidos en internet compitiendo por nuestra retención, mayor retención amigos míos mayores ganancias, y, ¿ ¿qué rinde más?
Y la retención digital no premia algo tranqui.
Premia el enojo, el asco y la humillación.
Por eso, hoy por hoy podemos ver la distopía más de cerca, hace poco salió una página que te paga por hacer tarea por los demás, no hizo falta mucho tiempo para que se ofrecieron grandes sumas por aceptar humillaciones…
en sus últimas décadas, Bandura se obsesionó con la
“Desconexión Moral”.
Vamos a desmenuzar, por un lado puedo decirte en clásico… es el proceso cognitivo mediante el cual un sujeto desactiva sus propios mecanismos de autorregulación ética para ejecutar conductas dañinas sin experimentar culpa.
Muy técnico ?
En criollo?
es el cuento que te armás en la cabeza para poder ser una basura con alguien y seguir durmiendo como un bebé.
Bandura identificó ocho mecanismos para lograrlo. Hoy, tres de ellos siguen en la rutina:
1.Desplazamiento de la responsabilidad: "Yo solo cumplo órdenes" o "Es mi trabajo".
Ya Hannah Arendt habló sobre esto en la banalidad del mal, son una excusa burocrática que se hicieron todos los culpables por los crímenes de guerra, no eran los grupos solo seguían órdenes, básicamente no pensaron en lo que hacían más que como un trabajo.
Demostrado con el experimento de Milgram.
2. Difusión de la responsabilidad: "Todos lo hacen", "Es lo que se estila en este rubro".
Hablamos acá de que si ponemos la responsabilidad en un grupo entonces se va a poder disminuir ya que se comparte la culpa, ya había trabajado en un caso en mí libreta, una chica fue separada de sus padres (la dejaron al cuidado de una desconocida porque tenían que trabajar).
La maltrataron primero en esa casa y luego comenzaron los vecinos a hacer lo mismo, llego la ley a intervenir después de un tiempo y cuando era tarde, quise encararlo como el chivo expiatorio, una muchacha querida, con padres que trabajaban en un barrio con carencias y frustraciones y algo deshumanizado donde descargar sus vidas.
3. Deshumanización: Reducir al otro a una categoría inferior ("es un bot", "es un facho", "es un planero") para que pegarle no genere disonancia.
No hace falta enfatizar en estos conceptos pero se puede decir que desde las guerras hasta como los políticos hacen hincapié en despojar a la oposición de humanidad para encontrar su grupo para separarnos y mediante la polarización ganar votos, adeptos, separar a los posibles aliados e incluso hoy, aceptar normas que no benefician a nadie por un llamado bien… ¿Hacía quién?
Hagamos que esto te duela.
Olvídate de las guerras.
Pensá en tu pantalla ayer a la noche.
Scrolleás y aparece un video de 15 segundos donde destruyen públicamente a una persona por un error (hace poco la declaración de alguien al cual no le gusta el ballet) o una declaración desafortunada.
Hay tres millones de visitas (es famoso después de todo).
Los comentarios desbordan saña.
Vos no comentás, pero tampoco denunciás la publicación; solo deslizás el pulgar hacia abajo (es más fácil).
En ese microsegundo, tu cerebro aplicó difusión de responsabilidad.
Registró que la humillación es consumo aceptable, que tu silencio es poco porque hay millones mirando, y que la víctima se lo buscó.
Estás en Alaska de 1943, pero con wifi, aceptando una regla implícita.
Las reglas implícitas se aprenden igual, solo que ahora el verdugo no ve la sangre en sus manos.
La ingeniería militar moderna perfeccionó esto antes que las redes.
Un operador de drones en una base de Nevada destruye un objetivo a miles de kilómetros de distancia utilizando una pantalla de alta resolución.
No ve cuerpos desmembrados;
Son píxeles térmicos.
El informe oficial no reporta civiles ejecutados; reporta "daños colaterales" u "objetivos neutralizados".
Bandura denominó a esto distancia moral y etiquetado eufemístico.
Si modificás el lenguaje y estirás la interfaz digital, podés pulverizar una vida sin que tu sensor de culpa emita una sola alerta.
Las redes sociales no inventaron o activaron la desconexión moral; la industrializaron para monetizarla.
Colocaron el barracón ártico en tu bolsillo y transformaron a cualquier usuario en el muñeco Bobo de turno.
Albert Bandura falleció el 26 de julio de 2021 a los 95 años.
Pudo ver el auge de TikTok y vio cómo sus papers de la posguerra explicaban desde un linchamiento en Twitter hasta la geopolítica actual.
No nos dijo cómo ver la salvación y nos dejó el plano forense de la máquina que nos deshumaniza.
entonces… si sabés que tu mente imita lo que observa y sabés que sos perfectamente capaz de construir un relato miserable para justificar tu indiferencia,
¿qué estás haciendo con tu atención en este instante? ¿Quién carajo te está modelando el alma?
No me respondas a mí.
Respondete cuando bloquees la pantalla y te mires al espejo.
Si todavía te da la cara.
……
Si llegaste hasta acá gracias por leer. Si te gusta mi trabajo me podés seguir. Correcciones bienvenidas.
Firma: La broma infinita :)
Notas de autor y fuentes verificadas
(1) Experimento Bobo Doll: Bandura, A., Ross, D., & Ross, S. A. (1961). “Transmission of aggression through imitation of aggressive models”. Journal of Abnormal and Social Psychology, 63(3), 575-582.
(2) Autoeficacia: Bandura, A. (1977). “Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change”. Psychological Review, 84(2), 191-215.
(3) Medios y modelado: Bandura, A. (2002). “Social cognitive theory of mass communication”. Media Psychology, 3(3), 265-299.
(4) Desconexión moral: Bandura, A. (1999). “Moral disengagement in the perpetration of inhumanities”. Personality and Social Psychology Review, 3(3), 193-209. Bandura, A. (2016). “Moral disengagement”. Worth Publishers.
(5) Biografía Alaska y Stanford: Pajares, F. (2004). “Albert Bandura: Biographical sketch”. Stanford University. Obituario The New York Times, 29/07/2021.
…..
Seguís leyendo?
Estamos criando generaciones enteras exponiéndose al mecanismo del muñeco Bobo en velocidad turbo y sin un solo freno de mano institucional.
Lo primero que leí es que se hablaba mucho sobre como el experimento de ve hoy en día, es subjetivo pero veremos algo más interesante, expones a un chico a la televisión donde hay superhéroes o un dibujo animado que usa la violencia para ganar una pelea y al final lo felicitan. No quiero ser un moralista es todo empírico pero, todo eso queda archivado, y se vuelve una opción, una opción válida…
Lo verdaderamente indignante de nuestra era no es la existencia de los algoritmos de recomendación, sino el hecho de que le hayamos entregado nuestra atención y nuestros valores morales a un entramado de líneas de código diseñado específicamente para no sentir culpa alguna.
Bandura dejó las alarmas prendidas de par en par hace tiempo.
Nosotros, simplemente, elegimos seguir pasando al siguiente video.
PD; pronto en patreon, este tema. Por el momento agradezco a los miembros que se van suscribiendo gratis y de pago para ayudar al canal, saben bien que me han baneado varias veces, espero no lo terminen cerrando pero sepan que por lo menos ahí puedo escribir sin eufemismos y que estará la alternativa cuando cierren este lugar. Un saludo, bromistas.