30/12/2025
El presidente Javier Milei reunió este lunes a sus ministros y funcionarios más cercanos para una cena en la Quinta de Olivos y les obsequió a todos una copia del libro Defendiendo lo indefendible, del economista estadounidense Walter Block, uno de los autores en los que el oficialismo se referencia para dar la llamada “batalla cultural”. La obra profesa ideas deliberadamente controversiales sobre la prostitución, los proxenetas, los traficantes de dr**as, los chantajistas, los usureros y otras actividades socialmente condenadas.
El gesto, lejos de ser anecdótico, funciona como una declaración política en un contexto de ajuste profundo que golpea con mayor dureza a los sectores populares. Block no es un pensador marginal por desconocimiento, sino por elección: su libro busca tensionar los consensos éticos básicos al reducirlos a una lógica de mercado, donde la legalidad y los derechos quedan supeditados a la ausencia de coerción formal, aun cuando exista una desigualdad extrema de poder.
La polémica se vuelve más grave cuando el texto aborda, entre otros puntos, la relativización del trabajo y la explotación infantil. En una Argentina con índices de pobreza infantil en alza, caída del salario real y retroceso del Estado en áreas sensibles como educación, salud y asistencia social, el mensaje implícito es perturbador. No se trata solo de ideas provocadoras, sino de una cosmovisión que naturaliza la supervivencia como destino y desdibuja la noción de derechos.
El regalo presidencial se inscribe, además, en una secuencia de decisiones coherentes con esa matriz ideológica: desfinanciamiento de políticas de cuidado, eliminación de programas de acompañamiento social y un discurso oficial que responsabiliza a los individuos por su situación material. En ese marco, cuestionar límites éticos históricos deja de ser una provocación intelectual para convertirse en un marco habilitante de prácticas regresivas.
La historia política argentina registra gestos simbólicos fuertes, pero son pocos los antecedentes de un presidente que elija como emblema un libro que pone en tela de juicio principios básicos del contrato social. En este caso, el mensaje no va dirigido solo a su gabinete, sino a toda la sociedad: en la Argentina del ajuste, incluso lo indefendible empieza a ser discutido.
Así, mientras el Estado se retira y la crisis social se profundiza, el obsequio de Milei a sus ministros expone con crudeza el rumbo elegido. No es un simple libro. Es una señal de poder, una advertencia ideológica y un anticipo de las consecuencias que pueden venir cuando el dogma se impone sobre los derechos.