GatoGrillé Ediciones surge con el impulso y la necesidad de coordinar fuerzas para hacer algo común que nos guste, naciendo como una especie de juego y de producción entre amigos para gestar ediciones colectivas de poetas residentes en Rosario. Un juego coordinado desde su inicio por la incansable María Paula Alzugaray, y que hoy cuenta además con la participación de Germpan Roffler, Patricio Raff
o, Marcelo Cutró y Mariana Busso. Los proyectos de GatoGrillé Ediciones han sido gestados cooperativamente con las y los invitados, escritores que tienen un una relación entrañable con el espacio que habitan, y una legitimación literaria basada en su trabajo. Cada nueva experiencia hizo perpetuar la idea de proyecto colaborativo y cooperativo, esa cohesión activa de hacer algo entre todos que incentivó el interés y el compromiso de avanzar en un camino de encuentros no sólo con la palabra poética sino con la camaradería. En las experiencias presentes y pasadas de GatoGrillé Ediciones se han valorado todas las ideas, propuestas y textos, como las expresiones de solidaridad, traducidas en el acrecentamiento generalizado del placer por la voluntad de encontrarnos juntos haciendo lo que nos gusta; escribir y compartirlo. Cada concepto o eje planteado en las ediciones de GatoGrillé ha permitido el contacto con algunas de las expresiones de una generación poética en la que se resalta la diversidad, y también estos “ejercicios de la cultura” han permitido vincularnos con empresas e instituciones de la ciudad de Rosario, que desinteresadamente nos ayudaron a difundir lo que hacemos. En los volúmenes editados por GatoGrillé se preserva el concepto de grupo y de alguna manera, hay una generación poética representada, aunque siempre -y por fortuna- hay también quiebres en esa fragilidad de lo compacto. En los libros y los proyectos de GatoGrillé no están todos los nombres posibles, está claro; estas ediciones son un microcosmos de voces en permanente expansión, buceando también hacia otros lenguajes. Hoy GatoGrillé Ediciones se propone justamente seguir explorando esos cruces e hibridaciones que desde la música, desde la palabra, desde la performance, nos interpelan y nos obligan -afectuosa y audazmente- a ponernos en juego.