23/05/2026
ENTRE LA HISTORIA, LA LEYENDA Y LA FE POPULAR
Gaucho Lega: Saladas honra al “bandolero romántico” que se convirtió en símbolo de devoción
Cada 23 de mayo, cientos de devotos se reúnen en la ciudad de Saladas para recordar a Olegario Álvarez, conocido popularmente como el Gaucho Lega, una figura que con el paso del tiempo se transformó en uno de los personajes más emblemáticos de la fe popular correntina.
Nacido en 1871, en una familia humilde, Olegario Álvarez creció en una Corrientes marcada por fuertes enfrentamientos políticos entre autonomistas y liberales. Según la tradición oral, desde joven ayudaba a las personas más necesitadas, aun cuando él mismo vivía en condiciones de pobreza.
La historia cuenta que, durante su juventud, quedó involucrado en un enfrentamiento con un hombre ligado al Partido Liberal. En medio de una emboscada y defendiendo su vida, terminó matándolo. Tras la caída del gobierno autonomista, fue detenido, torturado y condenado a prisión perpetua en un juicio que, según los relatos populares, estuvo cargado de injusticias.
Tiempo después logró escapar y comenzó una vida de fugitivo en los campos correntinos. Para sobrevivir, faenaba animales de grandes estancieros y repartía parte de la carne entre familias humildes. De allí nació la imagen del “Robin Hood correntino”, el hombre que “robaba a los ricos para ayudar a los pobres”.
Con el correr de los años, el Gaucho Lega fue ganando el cariño de la gente humilde, que lo protegía y escondía de la Policía. Sin embargo, el Gobierno provincial ofreció recompensas para capturarlo, vivo o mu**to.
El 23 de mayo de 1906, una patrulla lo sorprendió mientras descansaba en el paraje Rincón de Luna, en el departamento de Concepción. Estaba desarmado y fue asesinado en el lugar. Su cuerpo fue trasladado a Saladas y exhibido públicamente en el destacamento policial.
El nacimiento de la leyenda
Después de su muerte comenzaron a surgir historias que alimentaron el mito popular. Una de las más conocidas sostiene que, mientras el cuerpo era velado, sufría movimientos y contracciones que causaban temor entre los presentes.
Según la tradición, un sacerdote descubrió que Olegario llevaba incrustada en la piel una imagen de San La Muerte, utilizada como protección espiritual. Esa reliquia todavía se conserva en el santuario del Señor de la Buena Muerte, de la familia Acebey en Saladas.
Años más tarde, en 1914, ocurrió otro episodio que terminó consolidando la devoción popular. Obreros municipales intentaron exhumar sus restos para remodelar el cementerio, pero —según los relatos— las herramientas se rompían y nadie lograba cavar la tumba.
La historia señala que el entonces funcionario Pedro Volta tuvo un sueño en el que el Gaucho Lega le pedía que no perturbara su descanso. Desde entonces, ordenó construir una tumba de ladrillo y cemento, pintada de color rojo, que todavía hoy puede verse en el cementerio San Francisco de Asís.
Con el paso del tiempo comenzaron a multiplicarse los testimonios de personas que aseguraban haber recibido favores y milagros por intercesión del Gaucho Lega. Así nació una de las expresiones más fuertes de la religiosidad popular en Corrientes.
Una devoción que crece cada año
Actualmente, cada aniversario reúne a una multitud de fieles provenientes de distintos puntos del país. La celebración incluye misa, procesión, banderas rojas, rezos y actividades tradicionales como locro, asado y baile del pericón.
La familia Bordón es la encargada de cuidar la tumba y organizar las actividades religiosas y culturales que se realizan cada 23 de mayo.
Aunque la Iglesia Católica no lo reconoce oficialmente como santo, para muchos correntinos el Gaucho Lega representa protección, fe y esperanza. Más de un siglo después de su muerte, su figura sigue viva en la memoria popular de Saladas, donde historia y leyenda se mezclan en una tradición que atraviesa generaciones.