11/08/2026
❣️ DÍA QUINTO DE LA NOVENA A LA VIRGEN DE URKUPIÑA
Ven! Espíritu Santo, Ven!,
Por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, Tu Amadísima Esposa, Ven!
(decir tres veces)
Rezar el Pésame.
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el in****no que merecí y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Tu.
Antes querría haber mu**to que haberte ofendido;
y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración preparatoria para todos los días.
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado. Yo, pecador, animado con tal confianza, acudo a vos oh Madre, Virgen de las vírgenes: a vos vengo, delante de vos me presento gimiendo. No queráis, oh Madre del Verbo, despreciar mis palabras; antes bien, oídlas benignamente y cumplidlas. Amén
(pedir la gracia que se necesita)
Oh, María! del mismo Dios alegría.
Oh María! humilde servidora
Oh, María! a la que el ángel saludaría
y le confiaría la más hermosa noticia,
que en Tí viviría el Dios de la Vida,
el Mesías esperado,ya anunciado y por los corazones anhelado.
Imitemos tus virtudes, te pedimos por los que son
como tu humildes, pero grandes de corazón.
Oh, Lirio Perfumado! por el Señor siempre Santo!
haced que digamos siempre "Sí" y vivamos para Tí,pues el Buen Dios a Tí nos dió
y desde la Encarnación te señaló
como Corredentora para nosotros. Amén.
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
•Oración Final.
¡Oh Virgen, que superas toda alabanza! Todo lo que tú quieres, lo puedes ante Dios, de quien eres Madre; y, aun cuando nosotros somos pecadores, tú eres dulce madre del Redentor y dulce madre nuestra, y puedes abogar por tus hijos pequeños y pecadores ante tu Hijo altísimo y redentor; a tu nombre se abren las puertas del cielo; en tus manos están todos los tesoros de la divina misericordia; óyenos, oh plácida Virgen y Madre, y, si nos conviene, concédenos las gracias que te pedimos en esta novena. Amén.
Oración a la Virgen de Urkupiña.
¡Oh, María! ¡Madre admirable! a tus pies venimos para meditar tus virtudes y celebrar tus alabanzas. Tú serás el objeto ideal de nuestra contemplación; tú el centro y pábulo de nuestro sentimiento, tú el imán de nuestros deseos, muéstrate, pues, tan bella, tan perfecta como eres, a través del grosero y velo de nuestra carne; disipa la niebla de de nuestro entendimiento para que te conozcamos con nítida claridad; reanima las fuerzas perdidas del corazón para así amarte como bien lo mereces; subyuga la voluntad rebelde y pervertida a los santos mandatos de tu Divino Hijo. Así esperamos, Madre, no obstante nuestra gran debilidad y miseria; no permitirás que un alma y un corazón que desde hoy se te consagra de verás, permanezca indigno de ti y fuera de la Ley y el amor de tu Hijo. Así mismo, esperamos que al crecer nuestra gratitud, crezca también el número de tus devotos practicando más y más tu culto de veneración y propagando la devoción a tu Asunción Gloriosa. Amén.