23/04/2026
AJUSTE, APRIETE Y SILENCIO: EL PODER CASTIGA Y NADIE EXPLICA NADA EN SALTO
Lo que ocurre en Salto ya no puede leerse como una simple sucesión de hechos aislados. Despidos, silencio oficial y decisiones que huelen más a escarmiento que a gestión empiezan a dibujar un escenario preocupante.
En las últimas horas, al menos dos agentes del área de Tránsito fueron apartados de sus funciones en medio de un clima cargado de tensión. ¿El trasfondo? Un procedimiento en el que se le habría retenido la licencia de conducir a un empresario reconocido de la ciudad. A partir de allí, todo se precipitó.
Fuentes internas —que
pidieron reserva por temor a represalias— describen reuniones con tonos intimidantes, advertencias explícitas sobre despidos y un mensaje que parece claro: hay nombres que no se tocan. La sensación que queda es incómoda pero inevitable: en Salto, la ley no sería igual para todos.
Como si eso fuera poco, un procedimiento posterior en un accidente de tránsito terminó funcionando como excusa perfecta. Un cruce con personal policial por la toma de imágenes —una práctica habitual para registrar intervenciones— habría sido utilizado para justificar decisiones que, en realidad, ya parecían tomadas de antemano.
Mientras tanto, el intendente Ricardo Alessandro guarda silencio. También lo hacen desde el área de Seguridad. Ninguna explicación, ninguna conferencia, ninguna señal de transparencia. El mutismo no calma: agrava.
Lo grave no es solo el despido en sí. Lo verdaderamente alarmante es el mensaje que se envía hacia adentro y hacia afuera: que cumplir con el trabajo puede costar el puesto si se rozan intereses sensibles; que la autoridad puede ejercerse sin dar explicaciones; que el poder político decide y el resto acata.
En paralelo, la reciente fuga de un detenido de la comisaría local —aún sin esclarecer— refuerza la sensación de descontrol y falta de conducción. Dos hechos distintos, un mismo patrón: fallas graves y ausencia total de respuestas.
Cuando el silencio se vuelve política y el castigo parece selectivo, la confianza pública se erosio