14/08/2026
La inexplicable disolución del Coro Nacional de Niños. Parte 2
El Nuevo Programa: Se limita a ser una escuela o taller de formación. Si bien ofrece clases de canto y danza, no constituye un elenco estable ni garantiza la participación en producciones oficiales del Estado. Como señaló Sanz: "Cuando la obra es un sinfónico coral, se requiere un cuerpo muy entrenado. Una escuela de formación no cumple esa función".
Una Disolución Inexplicable y Dolorosa: La decisión es considerada "inexplicable" dado que el coro no representaba una carga económica significativa para el Estado ni tenía conflictos laborales complejos:
Sin Costo Laboral Elevado: Los niños no percibían haberes (sueldos), sino únicamente viáticos para trasladarse dentro de la ciudad. No había viajes al interior que complicaran la logística.
Prestigio Académico: Lejos de ser un pasatiempo, el coro era un espacio de formación académica rigurosa y contención social, reconocido internacionalmente por su excelencia.
Vacío Artístico: La medida deja a los niños sin su espacio de expresión y desarrollo de aptitudes, interrumpiendo abruptamente su trayectoria artística sin una oferta concreta que mantenga el nivel del elenco.
Voces Especializadas y Fundamentos para la Derogación:
La reacción ha sido unánime en el sector cultural y legislativo. La legisladora Lorena Pokoik, junto a miembros de ADICORA y músicos de trayectoria, lideran el rechazo basándose en los siguientes puntos:
Solución Burocrática Desproporcionada:
Los fundamentos del decreto alegan "incompatibilidades administrativas" en la contratación de menores. Los críticos sostienen que esto es un problema legal subsanable sin destruir la institución: "En lugar de resolverlo, decidieron disolver el coro", afirmó Sanz.
Patrimonio Cultural:
Se argumenta que se está destruyendo un patrimonio musical de 60 años por razones de "eficiencia administrativa" que no justifican el daño cultural.
Proyectos de Ley:
Se han presentado múltiples proyectos para derogar el Decreto 687/2026 y restablecer la vigencia del decreto original de 1967. La verdadera formación artística requiere práctica escénica real y no solo aulas teóricas.