10/04/2024
Que fácil es decir que todo lo que tenemos pertenece a Dios, que todo es suyo, y que solo es un préstamo lo que Él nos da. Pero qué difícil cuando Dios nos pide devolverle lo que un día nos prestó…
En una de sus oraciones David alaba a Dios afirmando: “¡Dios mío, a ti te pertenecen la grandeza y el poder, la gloria, el dominio y la majestad! Porque todo lo que existe es tuyo. ¡Tú reinas sobre todo el mundo! »Tú das todo, y tú dominas todo. Tuyos son el poder y la fuerza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. »Por eso es que hoy, Dios nuestro, te damos gracias” (1 Crónicas 29)
Muchas veces no logramos dimensionar que la expresión “todo” es TODO. Todo lo creado es suyo. Él es el dueño de todo. Somos de Él.
Cuidar de lo que Dios nos da, disfrutar de ello, es una muestra de gratitud hacia Él. Reconocer a Dios a través de cada detalle suyo, es disfrutar de Su presencia permanente en nuestras vidas. Devolver lo que le pertenece a Dios cuando nos lo pide, es una actitud de dependencia, devoción y entrega a Él.
¿Puedes identificar todo lo que Dios te está prestando? ¿Lo disfrutas? ¿Cuán agradecido estás siendo con Dios por esas pequeñas y grandes cosas que puso en tu vida?
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