13/12/2025
EDITORIAL SOLIDARIDAD Y ESTADO - ALMA DE BARRIO - 13-12-25
SIN SOLIDARIDAD Y SIN ESTADO UN SIGNO DE ESTE TIEMPO
La semana pasada José, vecino de Parque Garay, nos dejaba un mensaje en “Alma de Barrio” haciendo notar que la emblemática Casa Cuna de Santa Fe había cerrado sus puertas. José adelantó en Alma de Barrio la noticia que fue tomada por la mayoría de los medios santafesinos.
Luego de 90 años de funcionamiento cerró sus puertas formalmente el 31 de octubre, cuando ya los 40 niños que estaban en la institución alojados habían sido reubicados por la Secretaría Provincial de la Niñez en otros ámbitos para su cuidado y resguardo por su condición de vulnerabilidad, como casos judicializados por sufrir violencia, abandono, abusos.
Quedaron catorce trabajadores y trabajadoras en Casa Cuna esperando una reubicación en otros ámbitos o una indemnización por parte de la entidad civil responsable del hogar. Ni una cosa ni la otra se dio y los trabajadores terminaron en la calle.
Como lo señalamos en nuestro sitio web “Santa Fe mi Barrio” el Padre Alfonso Durán, alarmado por el frecuente hallazgo de bebés en estado de abandono o mu***os en la década del ‘30, creó el Hogar Casa Cuna, que lleva el nombre de su madre, Anastasia de Durán. Con sus ahorros y gestiones realizadas con la Sociedad Conferencia de Señoras de San Vicente de Paul, comenzó el proceso hacia la concreción del proyecto. Así, en 1933, se firmó el contrato por el cual Alfonso Durán hizo construir, por la firma Bautista Baroni e hijos, un edificio destinado a Casa Cuna, que fue administrado por la Sociedad, en un terreno contiguo al Asilo de Mendigos, en la intersección de las calles San Juan y Primera Junta. De esta manera, la Institución comenzó a funcionar el 23 de junio de 1935.
Hoy la historia dice que Casa Cuna cerró sus puertas y en parte ello se produjo porque ya no había suficientes socios benefactores para sostenerla, es decir santafesinos solidarios con un aporte. Pero también el cierre se provocó, tal vez entre otros aspectos, porque la Secretaría de la Niñez no renovó el convenio por el cual el Estado Provincial pagaba por la atención y guarda de los niños vulnerables con procesos judiciales de protección.
Es decir, entre la poca solidaridad de los santafesinos y la quita del aporte del Estado para cubrir una responsabilidad propia de cuidar a los niños y niñas vulnerables, Casa Cuna cerró sus puertas. Parece una historia repetida en este último tiempo. Falta de solidaridad, desentendimiento individual por los otros, pero especialmente, recursos estatales específicos para los más vulnerables que pueden ser canalizados en entidades pero que no llegan a esas instituciones.
Hace unos años, en el mismo barrio Roma, se cerró definitivamente la panadería “La Sarita”, de la antigua Fundación Sara Furman. Dimos cuenta aquí en “Alma de Barrio” de aquello, cuando el gobierno provincial pasado no renovó los convenios por los cuales la institución fundada por Boris Furman en 1980 y que se sostenía con parte de las ganancias del teleférico del Cerro Catedral en Bariloche de su propiedad. “La Furman”, como se la conocía, en sus inicios daba pan a los pobres, luego reconvertida como panadería para enseñar el oficio hombres y mujeres que salían de la cárcel y que encontraron, muchos, una vida sin delito a partir de aprender a ser oficial panadero y encontrar trabajo.
Así las cosas. Signo de nuestro tiempo. Falta de solidaridad y participación civil, una indiferencia por los otros más vulnerables o en situación de riesgo, que tiene su correlato en acciones del Estado con la falta de destino de fondos presupuestados y específicos hacia instituciones que se ocupan de hacer aquello que el propio Estado no hace.
La consecuencia está a la vista en la esquina de “La Furman” en Vera y Lamadrid abandonada y vandalizada.
La consecuencia está ahora también a la vista en la esquina de San Juan y Primera Junta, con las puertas del Casa Cuna cerradas y sus habitaciones vacías.
Falta de Solidaridad, ausencia o retiro del Estado.
Mientras hay menos oportunidades de reinsertarse con un oficio para los que salieron de la cárcel luego de cumplir con su pena con la “sociedad”.
Mientras los pibes y las pibas vulnerados en su integridad, protegidos por la justicia, no tendrán más a Casa Cuna como refugio hasta encontrar un verdadero hogar de amor y protección que el destino les negó con sus familias.
Sin solidaridad y sin Estado, un signo de este tiempo.
Fernando Pais
13/12/25
Del CD "Cualquier tren a ningún lado"