04/04/2026
Malvinas y la Argentina Perdida
Malvinas nos habla desde el sur austral. Nos llama como una de las pocas, casi la única, Causa Nacional que nos une, que nos religa como argentinos.
Pero Malvinas nos interpela como pueblo.
Malvinas, con la guerra, con los veteranos, con sus mu***os, Malvinas nos cuestiona como argentinos.
Malvinas nos contrapone con nuestras propias contradicciones.
Malvinas nos vuelve nacionalistas, golpeándonos el pecho en el reclamo de soberanía por Malvinas, pero al mismo tiempo, Malvinas nos expone cuánto somos de genuflexos y entreguistas, vende patrias en lo político, en lo económico, lo ideológico y lo cultural.
Malvinas nos mira en los ojos de los veteranos, soldados y militares, en cada 2 de abril, en cada escuela donde van, en cada calle, en cada centro de Veteranos, en cada plaza donde viven su recuerdo de valentía con orgullo y patriotismo.
Malvinas nos recuerda a los que murieron por la Patria, como ningún otro argentino puede decirlo desde la Guerra de la Independencia, desde la Vuelta de Obligado y la Vuelta del Quebracho, hasta 1982.
Malvinas nos recuerda a los que se murieron peleando en las islas contra el invasor, y Malvinas también nos recuerda a los que murieron pelando contra el olvido, aquí, a la vuelta de la esquina.
Así, Malvinas nos reclama, nos recuerda, nos interpela, nos mira, nos cuestiona, pero también, a 44 años, Malvinas nos pide dejar atrás las locuras mesiánicas desquiciadas y la agresión desde el poder para empezar a encontrar entre los argentinos las cosas que nos unen, nos acercan, que nos hacen sentir parte de lo mismo, sin especulaciones, sin divisiones, sin oportunismos ni mezquindades.
Malvinas nos implora volver, sin sangre derramada, pero sin usurpadores invasores viviendo ilegalmente en nuestras islas, ilegales invasores con su idioma, sus reyes, sus ovejas, sus barcos y sus portaaviones, sus misiles, para oponerse a nuestra irrenunciable autodeterminación de soberanía…
Malvinas, a 44 años, nos reclama empezar a construir en vez de demoler, sumar en vez de cernear, aglutinar en lugar de segregar, abrazar en vez de reprimir, convocar en vez de insultar…
Malvinas no necesita que seamos del “primer mundo”, ni una potencia mundial para seducir a los invasores… Malvinas no necesita de bufones admiradores de los que son usurpadores y verdugos
Malvinas y nuestros héroes, nuestros héroes vivos pero en especial nuestros héroes mu***os, nos piden que seamos argentinos. Porque no podremos “llenarte de criollos”, como decía Yupanqui, si no somos una Nación, libre, justa, igualitaria, tolerante con nosotros mismos, soberana en lo político, en lo económico, en lo ideológico y soberanos en lo cultural.
Malvinas, como tantas otras postergaciones colectivas de los argentinos, es una hermanita perdida que debemos hacer que regrese a casa, como la Argentina que perdemos cada día entre disputas y mezquindades, entre la locura disociada de la realidad, entre la deuda y la usura.
Y ese regreso de las Malvinas, de toda la Argentina perdida, sólo sucederá con la celeste y blanca como la única bandera a levantar, entre todos y cada uno, para que no sólo las Malvinas, sino toda la Argentina tenga el soberano “gesto tradicional de la patria”…
Malvinas camina en nuestras calles en la historia y el corazón de nuestros verdaderos héroes de la patria…
Fernando Pais
4/4/26
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