09/01/2026
"Mi predicación no tuvo oratoria y sabiduría humanas, sino que el Espíritu la respaldaba con poder. Prediqué así porque deseaba que la fe que naciera en ustedes dependiera del poder de Dios, no de la sabiduría de los seres humanos". 1 Corintios 2:4-5
El hombre en su humanidad se siente capaz de hacer la obra de Dios sin depender del Dios de la obra. Miles de pastores luchan por hacer crecer una obra de la que no son dueños. La iglesia es una entidad espiritual que solo funciona con la ayuda del Espíritu Santo. Ningún hombre puede hacer que la iglesia tenga movimiento, porque ese movimiento es fruto del dueño de la obra. Jesús pagó el precio en la cruz para darnos su Espíritu y es nuestro deber caminar tomados de su mano. El Espíritu Santo quiere llevarnos a lugares nuevos y desconocidos, pero el necesita ser el chofer y único capitán de ruta. Procurar el poder de Dios es ponerlo a Él en primer lugar en todo y no recurrir a la sabiduría humana!
¿En qué áreas de tu vida o ministerio has estado confiando más en tu propia estrategia que en el poder del Espíritu? Hoy es un buen día para soltar el volante y dejar que Él sea el Capitán. ¡Escribe 'Amén' si decides depender totalmente de Su poder!"