21/11/2025
Viernes 21 de noviembre de 2025
Un sí que se ofrece y se comparte:
Una riojana hará sus votos perpetuos en una comunidad de vida contemplativa
Florencia nació en Ulapes, una localidad de La Rioja abrazada por cerros robustos y una tierra sedienta, pero fue en un monasterio de Clarisas en Resistencia, Chaco, donde encontró la forma de su vocación. Este viernes dará su “Sí” definitivo ante Dios, la Iglesia, sus hermanas y la comunidad con el nombre de María Florencia de Jesús Siervo.
El monasterio de las Hermanas Clarisas se levanta con sencillez sobre una calle de tierra, como la capilla de San Damián, fiel a la raíz franciscana. Está custodiado por árboles que parecen extender sus brazos al cielo y por flores que, en su belleza frágil, alaban a su Creador. Es la casa de diez mujeres que eligieron la contemplación como forma de vida. Florencia es una de ellas y se prepara para su entrega definitiva a Dios, viviendo el Evangelio pobre, humilde, obediente y casta, dejándose transformar por la contemplación, siguiendo el ejemplo de Santa Clara.
Florencia cuenta que el proceso de encontrar y encontrarse con su vocación contemplativa fue arduo y largo hasta que llegó a Resistencia. “No fue solo el lugar, fue el sentido”, me explica mientras sonríe detrás de la pantalla. Tiene una mirada apacible y resplandeciente que, junto a su sonrisa, habla del dejarse habitar por la presencia de Dios. “Si me preguntás qué es la contemplación —dice— es el intento cotidiano de vivir en la presencia de Dios, de corresponder a su amor”.
Vive su vocación con naturalidad. Y con una sola frase, pronunciada con ternura, derriba el imaginario colectivo de que es una opción de vida asfixiante: “es mucho más bello de lo que parece