16/02/2016
Programa N°1: Editorial
"El plan económico significa la transferencia de una parte substancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar.
Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor inglés que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando.
La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada.
Los productores agrarios, que en un momento verán mejorar su situación, no tardarán en caer en las ávidas fauces de los intermediarios y de los consorcios de exportación.
Exportaremos más, pero percibiremos menos por esas exportaciones en razón de la caída de nuestros precios como efecto directo de la reforma cambiaria.
Mientras tanto nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de las remesas al exterior, no habrá más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite.
Esa es la verdad documentada, que no quiere ser sino un humilde aporte al conocimiento de hechos que interesan al porvenir de nuestra Patria y de nuestros ciudadanos. Solo aspiro a que el oyente, superando toda bandería y todo sectarismo, se aboque a la verificación de las cifras y de los hechos consignados. Que no se deje encandilar por los fuegos artificiales de los hombres "magos", de esas creaciones míticas con que los imperialismos pretenden explotar la ingenuidad de los pueblos jóvenes.
Bajo el falso pretexto de una crisis económica sin precedentes, está por consumarse la gran estafa a los intereses y a las aspiraciones de la nacionalidad. Ha llegado la hora en que, por encima de los transitorios rencores internos, cada argentino asuma la responsabilidad que le compete. La historia es despiadada y no excusa a los hombres por la buena fe y la ignorancia que les hizo pasibles del engaño. La historia solo sabe de los que contribuyeron a empequeñecerla, esclavizarla y expoliarla. No le interesan las intenciones, sino los hechos positivos.
Esto que leímos lo escribió Arturo Jauretche, en 1973, sobre el Plan Prebisch aplicado durante la revolución libertadora liderada por Aramburu en el ´55 Cualquier semenjanza con la realidad, no es pura coincidencia