29/06/2026
Hay momentos que te cambian la vida en segundos. Durante el fuerte temblor que vivimos, mi hermana Maryury y yo estábamos en nuestro apartamento en el piso 3. Desde la ventana, el horror se hizo real: vimos cómo una estructura vecina se derrumbaba. El pánico se apoderó de todo. Corrimos a la puerta principal, pero la reja se había trabado. No abría. Estábamos atrapados.
En ese instante de vulnerabilidad absoluta, donde la estructura se tambaleaba con violencia y nuestra escalera de caracol vibraba sin parar, me di por perdido. Me entregué a lo que parecía una muerte segura. ¿Qué nos quedó? Abrazarnos. Nos fundimos en un solo abrazo mi hermana, mi cuñado Marcos, yo, y nuestros dos amados Pinschers, Simba y Timón.
Pero no nos quedamos en silencio. Empezamos a clamar a Dios, a declarar la sangre de Cristo sobre nuestro edificio y a invocar al Espíritu Santo. Créanlo o no, estoy convencido de que si hoy nuestro edificio sigue en pie y a nuestra zona no le pasó nada, fue por la gracia infinita y la misericordia divina.
El legado más grande que nos dejó nuestra maita, Gladys, no fue material; fue enseñarnos que Jesucristo es nuestro Señor y Salvador, que Él es el único intercesor y que su Espíritu Santo es nuestro guía, el que nos muestra el amor puro.
Hoy les digo de corazón: crean en Dios, reconcíliense con la fe. Jesucristo salva y su Espíritu conforta. Yo creo firmemente en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y miren qué contradictorio y complejo puede sonar que un hombre abiertamente homosexual se los diga, pero si algo sé con certeza absoluta, es que Jesús no hace acepción de personas. Ante Su infinito amor y conocimiento, todos somos sus hijos.
Que estas palabras sirvan como mi declaración pública de fe en un Cristo vivo, el que venció a la muerte.
Vive Hashem que el Espíritu de Dios se debe estar riendo con ternura de mí por lo que hice cuando todo se calmó. El miedo te hace reaccionar de formas extrañas: corrí a la cocina y lo primero que agarré fue una bolsa de pan. Hoy entiendo que, más allá del susto, ese símbolo hermoso representaba a Jesucristo en su máximo esplendor. Porque Él, y solo Él, es nuestro Pan de Vida. ❤️🍞
¡Saldremos adelante! Dios nos bendiga Venezuela.