18/09/2026
Donó 8.000 millones de dólares en secreto y murió en un apartamento alquilado
Chuck Feeney nació en 1931 en Elizabeth, Nueva Jersey, en una familia irlandesa de clase trabajadora. A los 23 años, mientras estaba en la Marina de los Estados Unidos apostado en Japón, descubrió que podía vender alcohol libre de impuestos a marineros. Esa observación se convirtió en el modelo de negocio que eventualmente construyó Duty Free Shoppers, la cadena de tiendas libres de impuestos en aeropuertos que se extendió por todo el mundo. Para los años 80, era uno de los hombres más ricos del planeta.
Casi nadie lo sabía, porque Feeney no quería que nadie lo supiera. En 1982, sin anunciarlo, transfirió prácticamente toda su fortuna — sus acciones en DFS y la mayoría de sus otros activos — a una fundación llamada Atlantic Philanthropies. Lo hizo con una condición: todo debía donarse mientras él estuviera vivo, y en secreto absoluto. No habría edificios con su nombre, no habría comunicados de prensa, no habría reconocimientos públicos. Durante décadas, nadie fuera de un pequeño círculo de confidentes sabía que el hombre que transformó la educación en Irlanda, financió hospitales en Vietnam, apoyó universidades en Estados Unidos y ayudó al proceso de paz en Irlanda del Norte era el mismo que viajaba en clase turista y usaba un reloj que costaba 15 dólares.
El secreto se rompió en 1997, cuando una disputa legal con un socio obligó a revelar la estructura de sus finanzas. El mundo descubrió que Feeney había donado miles de millones sin que casi nadie lo supiera. Bill Gates y Warren Buffett, que conocieron su historia antes de lanzar The Giving Pledge, lo citaron como la principal inspiración para su campaña de filantropía entre millonarios. Buffett lo llamó directamente "mi héroe". Gates dijo que Feeney era el modelo a seguir.
En 2020, Atlantic Philanthropies completó su última donación y cerró oficialmente, habiendo distribuido más de 8.000 millones de dólares. Feeney tenía entonces 89 años y vivía en un apartamento alquilado en San Francisco. Su patrimonio personal neto era de aproximadamente dos millones de dólares — el monto mínimo que había decidido conservar para sus últimos años. Murió en septiembre de 2023, a los 92 años. La única cosa que parece haberle importado es que no quedara nada.